Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Dolor en la piel
No pienses, dolor,
que un paraíso perdido
necesita saber el motivo;
si el motivo está falto de ardor,
ampárate en la sombra
de aquel árbol desnudo,
bajo la luz, sobre la estola,
como una bruja, ñandú,
que aún le falta la escoba,
y nunca supo volar
porque nunca estuvo en la ola.
Tú me dirás que es traición
el olvido de hacer que decora;
no es olvido, y más con razón,
cuando se aman señor y señora,
que los ánimos son sin pasión,
y de Cristo no tengo el ahora.
Que te vayas al cardo, te digo,
que te lleves encargo, deber,
no te olvides del marco, ombligo,
ni la hiel del embargo, mi piel.
No pienses, dolor,
que un paraíso perdido
necesita saber el motivo;
si el motivo está falto de ardor,
ampárate en la sombra
de aquel árbol desnudo,
bajo la luz, sobre la estola,
como una bruja, ñandú,
que aún le falta la escoba,
y nunca supo volar
porque nunca estuvo en la ola.
Tú me dirás que es traición
el olvido de hacer que decora;
no es olvido, y más con razón,
cuando se aman señor y señora,
que los ánimos son sin pasión,
y de Cristo no tengo el ahora.
Que te vayas al cardo, te digo,
que te lleves encargo, deber,
no te olvides del marco, ombligo,
ni la hiel del embargo, mi piel.