Asido a tu recuerdo me reservo,
el beso delirante y atractivo;
y en mi memoria tu pasión cultivo
como refugio esquivo de tu acervo.
Eres verbo deseoso en mi memoria,
cúmulo de emoción y de locura;
cual beso derramado que tortura,
la pena es dura y el reflejo es gloria.
Tu imagen apacible me destroza,
es una rosa que destila olvido,
y en ese olvido sumergido vivo
sobre tu esencia lívida y preciosa.
¿A quien le importa mi dolor querido?
Si gozo este dolor, y amando escribo.