Para Isabel
Hoy que no estás conmigo,
que el solo aliento de tu suspiro me acompaña,
me pierdo en la dulce herida con que vivo,
en el pobre recuerdo que me apuntala.
Mi alma vuela a tu encuentro,
y cansada regresa a casa;
se retuerce de dolor,
se sonríe de esperanza;
se queda inerte el motor,
que al soñar, al fin, extinto descansa.
Hoy que no estás conmigo,
que el solo aliento de tu suspiro me acompaña,
me pierdo en la dulce herida con que vivo,
en el pobre recuerdo que me apuntala.
Mi alma vuela a tu encuentro,
y cansada regresa a casa;
se retuerce de dolor,
se sonríe de esperanza;
se queda inerte el motor,
que al soñar, al fin, extinto descansa.