Pasan los minutos,
transcurren galopantes
mientras la angustia reboza
y Traspasa los límites de lo soportable.
Veo bastedad de bastedades,
inmensos territorios inexpugnables
en donde reposan los anhelos
todos aquellos para mí inalcanzables.
El amor creció,
se poso en un terreno fértil,
la buena venturanza pululaba
y la paz tomo tu semblante.
El cortejo algo litigante,
se convertía a toda hora e instante
en sortilegio, en alabanza, en ritual,
Que hacia honor a tu ser entero.
Fulgurante iluminaba la existencia,
daba vida a todo aquello carente de ella
y que yacía en mí abarrotado,
vigilante para apoderarse en un instante.
Lo inesperado llego,
la fúnebre brisa poco a poco
pero firme y atemorizante
enfrío el amor abrazante.
Y de todo aquello cuanto amé,
y que aún amó,
que yace en lo profundo sin cicatrizase
me desgarra con la partida.
Ahora, pasan los minutos
buscando sigiloso a cada instante
las palabras que permitan gritarte
que te amo pero tu partida me lleva a odiarte
Sibelius