Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
No sé cómo espantar estos
habitantes dentro de mí.
Son tantos y no se callan.
A veces solo murmuran,
A veces gritan y otras, las
más , se ríen de mí.
Pero, no lloran, no.
hay no están a mí lado.
Solo se ocupan de fabricar
lágrimas, para secar
el alma.
Yo percibo sus danzas y
su fiesta negra.
¡Callen! sean piadosas...
Y secén un momento,
suficiente es mi plena
conciencia.
Suficiente es con mi propia
mortalidad.
No necito sus huestes furiosas
aquí.
No necesito la espada en la
conciencia.
Para este dolor…
Basta conmigo.
Solo detengan el murmullo un
instante, para poder
comprender entre las
sombras este destino.
¡Silencio!… me llama la musa
de fuego que espera en la cama,
para compartir
para compartir
otra noche de espanto en
sus brazos.
Y... secarme en tu recuerdo, e
inventar nuevas formas de
muerte y cerrar
los ojos un instante…
y fundirme en el sollozo
con el que dibujo los tuyos.
¡Sólo! Callen… indolentes habitantes,
mi vida entera la ¡tienen!
para castigarme.
Esta noche quiero estar solo
con ella.
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