José Ayarza
Poeta asiduo al portal
Hoy ya no estás.
Ni los tristes pellejos colgantes de tus huesos nos acompañan.
Queda tu vacío,
tu espacio de músculos inertes y miradas atentas a la nada,
tu cama blanca,
hoy más desdibujada que nunca, sin arrugas, sin olores, sin lamentos.
Y duele.
A unos y otros, a los que te quisimos y los que te cuidaron,
a los que, sobre todo, guiaste, cuidaste y amaste; los tuyos.
Nos faltas.
Hoy incluso, me inspira ese dolor al despedirte de este mundo.
Nos veremos.
Volveremos a reír,
a encontrarnos un mañana frente a mesas con manjares de mi madre,
a disfrutar del futbol o de los chistes ingeniosos de la gente,
o a ver cómo sonríes por ahorcar el seis doble de otro listo de turno,
o de vender y comprar lo que sea para sentir que juegas a vivir.
Volveremos, quiero pensar así.
Pero hoy duele.
Nuestros ojos vidriosos no te encuentran, no hay tacto para sentir tu calor,
y se hace raro.
Es extraño, caminar buscando días felices mientras tú no estás,
y esa culpa, también duele.
Pero nos queda la memoria, las fotos, las anécdotas y tu esposa,
tu mejor aliada en la vida, tu fiel y abnegada compañera,
para verte en sus ojos,
para quererte otro poco más.
(Adiós papá, hasta luego. DEP. 13-09-2016)
(en Sonetillo)
Ya faltan tus pellejos y tus huesos.
Nos queda tu vacío en cama blanca,
sin arrugas, sin olores, sin abscesos
sin, del pecho, un estertor que se te arranca.
Recuerdo tu mirada hacia la nada
con músculos inertes, distendidos,
que en otrora, bizarros y fornidos,
nos mecían en tardes añoradas
Duele verla privada de tu tacto
con los ojos vidriosos y empapados,
y un corazón viudo y tumefacto.
Y también duele reír, padre admirado,
al notar que tu recuerdo torna a abstracto
o que ya ando tras tus pasos, cual legado.
José Ayarza© Todos los Derechos Reservados
o que ya ando tras tus pasos, cual legado.
José Ayarza© Todos los Derechos Reservados