Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
DOLORES
ÁNGEL
JUAN.
Nubla la luz la pena
que del recuerdo era amasijo,
y vivía conmigo
sin darme yo cuenta.
Porque venía andando sonríente
La muerte que me estaba buscando.
Ya me dio plazo
ni opino, da igual si acepto,
que del requiebro
no la perdí de vista,
y me volvió a salir de frente.
Juanjota.
Nubla la luz la pena
que del recuerdo era amasijo,
y vivía conmigo
sin darme yo cuenta.
Porque venía andando sonríente
La muerte que me estaba buscando.
Ya me dio plazo
ni opino, da igual si acepto,
que del requiebro
no la perdí de vista,
y me volvió a salir de frente.
Dolores
Labios rojos sin sangre,
enojo de las primaveras,
vistes más paisajes por dentro,
que nieves caen afuera,
del rincón de los lamentos,
te maldigo, puñetera,
amante que caminas,
en aceras sin salidas, qué las calles
de puñales retuercen las esquinas.
Dolores, nombre de mujer y sufrimiento,
que saberte, sin haberte olido,
eres como el aire y yo siniestro caminante,
que se cuece en los bordes de tu pubis,
me hizo bufanda tu pelo y así en ahogo vivo,
que me acabo de enterar
no eres hembra,
sino la maldad que muerde mi pensamiento.
enojo de las primaveras,
vistes más paisajes por dentro,
que nieves caen afuera,
del rincón de los lamentos,
te maldigo, puñetera,
amante que caminas,
en aceras sin salidas, qué las calles
de puñales retuercen las esquinas.
Dolores, nombre de mujer y sufrimiento,
que saberte, sin haberte olido,
eres como el aire y yo siniestro caminante,
que se cuece en los bordes de tu pubis,
me hizo bufanda tu pelo y así en ahogo vivo,
que me acabo de enterar
no eres hembra,
sino la maldad que muerde mi pensamiento.
Ángel
Ángel de mi guarda déjame que haga lecho,
en tu pecho y acalla los gritos del silencio,
entre el cielo y las tinieblas, se alce el vuelo
cortando espacios en las bocas mudas,
se abren ante la presencia de lo sublime
niebla que afligida, me finge que me peina,
cuando arranca de mis sienes,
mis escasas alegrías,
que en la hoguera de la pasión,
se derritió el único ojo de dios...
que había en mi Biblia.
Las paginas ya están roídas por mis dedos,
es mentira que halle las respuestas
en las huellas de las manos,
ni divinas ni mundanas.
Son más altas las montañas,
de lo desconocido, que tapan
la visión de mis ojos,
que ya no hacen enojo
que te dejo conmigo para siempre
y fuiste ángel naciente en mi primer latido,
también te parieron conmigo
y al igual que a mi, la guadaña
se quedara nuestras alas, en su filo.
en tu pecho y acalla los gritos del silencio,
entre el cielo y las tinieblas, se alce el vuelo
cortando espacios en las bocas mudas,
se abren ante la presencia de lo sublime
niebla que afligida, me finge que me peina,
cuando arranca de mis sienes,
mis escasas alegrías,
que en la hoguera de la pasión,
se derritió el único ojo de dios...
que había en mi Biblia.
Las paginas ya están roídas por mis dedos,
es mentira que halle las respuestas
en las huellas de las manos,
ni divinas ni mundanas.
Son más altas las montañas,
de lo desconocido, que tapan
la visión de mis ojos,
que ya no hacen enojo
que te dejo conmigo para siempre
y fuiste ángel naciente en mi primer latido,
también te parieron conmigo
y al igual que a mi, la guadaña
se quedara nuestras alas, en su filo.
Juan
Habla
una copla en tu boca
que ya no quiere vivir contigo,
romance y flores secas,
en el suelo,
sin un libro que las consuele,
entre sus paginas numeradas
yacen esperando
tus manos y un beso,
del rocío
del mar de los versos,
se vistieron de luto
las velas de sus barcas,
crespón
en el corazón,
estrofas
sabor a muerto,
que han derribado
tu vida
y sin calor de ojos
sin abanicos de parpadeos,
han dejado los sueños
ausentes de pliegue
a las alas de mariposa,
que sea silente la frente
y no repita
constantemente en prosa,
Aquí se quedo
para siempre
Juan y los sueños
de un soñador.
una copla en tu boca
que ya no quiere vivir contigo,
romance y flores secas,
en el suelo,
sin un libro que las consuele,
entre sus paginas numeradas
yacen esperando
tus manos y un beso,
del rocío
del mar de los versos,
se vistieron de luto
las velas de sus barcas,
crespón
en el corazón,
estrofas
sabor a muerto,
que han derribado
tu vida
y sin calor de ojos
sin abanicos de parpadeos,
han dejado los sueños
ausentes de pliegue
a las alas de mariposa,
que sea silente la frente
y no repita
constantemente en prosa,
Aquí se quedo
para siempre
Juan y los sueños
de un soñador.
Juanjota.
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