Angel Felibre
Poeta que considera el portal su segunda casa
p { margin-bottom: 0.21cm; } Cómo bailan las domingas
en el centro de la plaza,
eso es raza, sí señor,
y manila, que no estraza.
Mira los pasos que traza,
como bota y bambolea
la que acompaña a la fea
que es chocolate a la taza.
Juegan su última baza
y se muestran como cebo,
más que cebo son carnaza
para los tontos y lelos.
Éstos, mirando, babean
en la sombra de la lona,
no saben que las domingas
son de pura silicona.
Además, el wonderbrá
las eleva ¡ Dios que altura!
Y aunque estén en la cintura
al cuello las llevará.
Domingas de las mil formas
entre telas constreñidas,
mejor libres que metidas
en extravagantes hormas.
en el centro de la plaza,
eso es raza, sí señor,
y manila, que no estraza.
Mira los pasos que traza,
como bota y bambolea
la que acompaña a la fea
que es chocolate a la taza.
Juegan su última baza
y se muestran como cebo,
más que cebo son carnaza
para los tontos y lelos.
Éstos, mirando, babean
en la sombra de la lona,
no saben que las domingas
son de pura silicona.
Además, el wonderbrá
las eleva ¡ Dios que altura!
Y aunque estén en la cintura
al cuello las llevará.
Domingas de las mil formas
entre telas constreñidas,
mejor libres que metidas
en extravagantes hormas.
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