Domingo ciego
Amaneció el domingo ciego,
con los ojos derramados
en el piso y con resaca
en el calendario.
Hay manías que se zafan
y hacen pausa en el prefacio
de mi historia,
esa,
que se condensa en los zapatos.
Pesa la espalda al tratar
de levantar las enésimas
toneladas de costumbres
en el génesis de la tragedia de ser yo
al borde del abismo…
Amaneció el domingo ciego,
con los ojos derramados
en el piso y con resaca
en el calendario.
Hay manías que se zafan
y hacen pausa en el prefacio
de mi historia,
esa,
que se condensa en los zapatos.
Pesa la espalda al tratar
de levantar las enésimas
toneladas de costumbres
en el génesis de la tragedia de ser yo
al borde del abismo…