abcd
Poeta adicto al portal
Un suicidio.
Ser una hoja,
dormir tres horas.
Comer con las manos,
oler a pasado
y maquillar el rostro invisible.
Ser humano,
jugar a dar sombra.
Creer en la vida,
amar
y brotar de la lágrima sin risa.
Abrir los pecados,
servir melancolía.
Odiar a quien te quiere,
esperar los desiertos
y volar hasta la hormona de las palabras.
Un suicidio. Mi falso erizo en la panza de una araña. En el cuerpo no sé quién soy, en la mente no respiro y en esa espalda ya he cambiado todo de lugar. Es domingo y los astros parecen confundidos. Afuera vos, afuera yo. Adentro la agonía de pensar, adentro el resto de la oruga que aprendió a termitar. Todo es un verbo, todo es un afrodisíaco terrenal, en el fondo de la inverosímil cuestión nada existe, nadie es importante y todos los días son puertas para volver a empezar.
Hay un ruido extraño que viene de mi agujero mayor, son los brotes de la muerte germinando sin piedad. Sé que no estoy triste por estar ausente, sé que la tertulia de los pájaros comienza siempre en vos. Y vos, vos hoy debías estar tiesa en un ataúd, pero vuelves y empiezo a delirar con el suicidio de no saber interpretar.
Ser una hoja,
dormir tres horas.
Comer con las manos,
oler a pasado
y maquillar el rostro invisible.
Ser humano,
jugar a dar sombra.
Creer en la vida,
amar
y brotar de la lágrima sin risa.
Abrir los pecados,
servir melancolía.
Odiar a quien te quiere,
esperar los desiertos
y volar hasta la hormona de las palabras.
Un suicidio. Mi falso erizo en la panza de una araña. En el cuerpo no sé quién soy, en la mente no respiro y en esa espalda ya he cambiado todo de lugar. Es domingo y los astros parecen confundidos. Afuera vos, afuera yo. Adentro la agonía de pensar, adentro el resto de la oruga que aprendió a termitar. Todo es un verbo, todo es un afrodisíaco terrenal, en el fondo de la inverosímil cuestión nada existe, nadie es importante y todos los días son puertas para volver a empezar.
Hay un ruido extraño que viene de mi agujero mayor, son los brotes de la muerte germinando sin piedad. Sé que no estoy triste por estar ausente, sé que la tertulia de los pájaros comienza siempre en vos. Y vos, vos hoy debías estar tiesa en un ataúd, pero vuelves y empiezo a delirar con el suicidio de no saber interpretar.