Mis manos no están limpias de pecados.
Sus líneas se vuelven cada vez mas y mas inmensas
llegan a mi y me hablan susurrándome que desaparezca de la vida.
Las uñas afiladas de mis manos tiemblan cuando las miro
y me chillan cuando las paseo por mi cuello, caliente de vida.
Maldigo este infierno de soledad e incomprensión.
¡No quiero seguir presa en mi cuerpo!
¡Sentirme herida con las palabras!
Mis pies vuelana lejos, al infinito, sabiendo que asi
quizás pueda liberarme de la predisposición al sufrimiento
que azota mi cabeza.
Náuseas de tanto amor no contenido en los resquicios
del corazón que aun me queda.
Dominio de la muerte, a veces anhelada, para resucitar en otro ser
mas libre, menos desdichado.
Sus líneas se vuelven cada vez mas y mas inmensas
llegan a mi y me hablan susurrándome que desaparezca de la vida.
Las uñas afiladas de mis manos tiemblan cuando las miro
y me chillan cuando las paseo por mi cuello, caliente de vida.
Maldigo este infierno de soledad e incomprensión.
¡No quiero seguir presa en mi cuerpo!
¡Sentirme herida con las palabras!
Mis pies vuelana lejos, al infinito, sabiendo que asi
quizás pueda liberarme de la predisposición al sufrimiento
que azota mi cabeza.
Náuseas de tanto amor no contenido en los resquicios
del corazón que aun me queda.
Dominio de la muerte, a veces anhelada, para resucitar en otro ser
mas libre, menos desdichado.