Aquel hombre que susurra a los camellos
se maltrata ya de tú con el olvido;
sus amadas son a cobro pervertido;
sus vosotros cada día son más ellos;
cuando ve que el vaso ve medio vacío,
por no verlo, lo vacía por completo;
me pidió pasta, me suena tu careto
ponme en un soneto de los tuyos, tío.
Don funámbulo de tal sobre el abismo
donde sopla de costado el pesimismo,
si se antojan unos tajos en las penas
desempolva cuatro fotos amarillas
de la niña que escuchaba en sus rodillas
aventuras de princesas y sirenas
y se van a la basura las cuchillas.
se maltrata ya de tú con el olvido;
sus amadas son a cobro pervertido;
sus vosotros cada día son más ellos;
cuando ve que el vaso ve medio vacío,
por no verlo, lo vacía por completo;
me pidió pasta, me suena tu careto
ponme en un soneto de los tuyos, tío.
Don funámbulo de tal sobre el abismo
donde sopla de costado el pesimismo,
si se antojan unos tajos en las penas
desempolva cuatro fotos amarillas
de la niña que escuchaba en sus rodillas
aventuras de princesas y sirenas
y se van a la basura las cuchillas.