dilia.calderas
Poeta que considera el portal su segunda casa
DON QUIJOTE DE LA MANCHA
¿Habías leído tú a Cervantes,
en Don Quijote, el manchiego?;
magistral obra y contrastes
de la España que aún se ensancha,
si se une a Sancho Panza,
del Quijote, su escudero.
Con tenacidad y atino,
Cervantes imprime humor fino,
al Quijote caballero peregrino,
que en constante desatino,
ubica espacio y tiempo antiguo,
embuyéndose en los libros,
al grado de imaginar,
que en aquel mundo mezquino,
todo lo podía arreglar;
loco parecía estar.
En su imaginación procrea,
un camino que es jocoso,
por justicia y equidad;
sueña con Dulcinea del Toboso,
y en sus combates con gozo,
le obsequia triunfo con deidad.
Por suerte, viaja con Sancho,
mas que pobre, analfabeto,
quien abandonando el rancho,
sigue al Quijote contento.
El contraste es muy valioso,
un gran Quijote estudioso,
que da consejos sin parar,
al Sancho Panza, dudoso,
que le previene en su actuar.
Más debe ser peligroso,
leer con voracidad,
pensando en el hecho real;
se pierden pues los estribos,
creando escenarios vivos,
tal cual Quijote, ¡Qué barbaridad!
Más, si al mensaje nos vamos,
lo del loco, fue inventado,
como ha dicho Saramago;
al preconcepto y superstición,
Cervantes se había acomodado,
extrayendo jugo y provecho,
camino a la libertad,
sin lo rutinario acostumbrado.
En lector reforzó espíritu,
como indica Saramago,
por obras con buena razón,
y el mejor de los lenguajes expresados;
como Rimbaud también dijo:
"La vida auténtica está ahí,
vibrante y expresada en algún lado".
Por supuesto, ésta intuición,
Cervantes ya había captado,
cuando Quijano, en Quijote,
deambulaba en todos lados,
buscando "La vida auténtica"
convertiéndose él en otro,
por otro mundo esperando.
Que "castillos" fuesen las ventas,
"ejércitos" los rebaños,
las aldonanzas "Dulcineas",
seres y cosas "mudados",
en pos de inocente "Alborada",
que tierra estaba aguardando.
Al desfacer los agravios;
con entuertos "enderezados";
al enfrentar los villanos,
por cautivos y viudas librarlos,
rompía cadenas y yugos,
vasta estrategia en todos lados;
opinión de Francisco Sesto,
en la antología anotada,
con Prólogo de Saramago
producida por Alfaguara,
sobre Miguel de Cervantes,
en Don Quijote de La Mancha,
que en Venezuela ha editado.
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¿Habías leído tú a Cervantes,
en Don Quijote, el manchiego?;
magistral obra y contrastes
de la España que aún se ensancha,
si se une a Sancho Panza,
del Quijote, su escudero.
Con tenacidad y atino,
Cervantes imprime humor fino,
al Quijote caballero peregrino,
que en constante desatino,
ubica espacio y tiempo antiguo,
embuyéndose en los libros,
al grado de imaginar,
que en aquel mundo mezquino,
todo lo podía arreglar;
loco parecía estar.
En su imaginación procrea,
un camino que es jocoso,
por justicia y equidad;
sueña con Dulcinea del Toboso,
y en sus combates con gozo,
le obsequia triunfo con deidad.
Por suerte, viaja con Sancho,
mas que pobre, analfabeto,
quien abandonando el rancho,
sigue al Quijote contento.
El contraste es muy valioso,
un gran Quijote estudioso,
que da consejos sin parar,
al Sancho Panza, dudoso,
que le previene en su actuar.
Más debe ser peligroso,
leer con voracidad,
pensando en el hecho real;
se pierden pues los estribos,
creando escenarios vivos,
tal cual Quijote, ¡Qué barbaridad!
Más, si al mensaje nos vamos,
lo del loco, fue inventado,
como ha dicho Saramago;
al preconcepto y superstición,
Cervantes se había acomodado,
extrayendo jugo y provecho,
camino a la libertad,
sin lo rutinario acostumbrado.
En lector reforzó espíritu,
como indica Saramago,
por obras con buena razón,
y el mejor de los lenguajes expresados;
como Rimbaud también dijo:
"La vida auténtica está ahí,
vibrante y expresada en algún lado".
Por supuesto, ésta intuición,
Cervantes ya había captado,
cuando Quijano, en Quijote,
deambulaba en todos lados,
buscando "La vida auténtica"
convertiéndose él en otro,
por otro mundo esperando.
Que "castillos" fuesen las ventas,
"ejércitos" los rebaños,
las aldonanzas "Dulcineas",
seres y cosas "mudados",
en pos de inocente "Alborada",
que tierra estaba aguardando.
Al desfacer los agravios;
con entuertos "enderezados";
al enfrentar los villanos,
por cautivos y viudas librarlos,
rompía cadenas y yugos,
vasta estrategia en todos lados;
opinión de Francisco Sesto,
en la antología anotada,
con Prólogo de Saramago
producida por Alfaguara,
sobre Miguel de Cervantes,
en Don Quijote de La Mancha,
que en Venezuela ha editado.
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