Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Doña envidia y Doña Celosa
En la esquina de mi casa se encontraron dos vecinas
una cargada de envidia y otra celosa y maligna.
dúo que me hace temblar por los líos que ellas arman
no dejan a nadie en pie y nadie puede callarles.
Comentaba Doña envidia diciéndole a su otra amiga
¿Vio el coche que se compró la pobre de su vecina?
la celosa contestó tal vez alguien lo robó
o tal ves alguien le dio por favores recibidos.
Por suerte que yo no soy envidiosa ni un poquito
pero al decirlo su cara parecía un tomatito.
Y yo en mi vida orgullosa la celosa contestó:
No he aprendido el sentimiento ! hay! si hasta me causa horror.
Moraleja Pobre de la gente que carga sobre sus espaldas la enfermedad de la envidia o la de los celos púes nunca podrán disfrutar las cosa bellas que les pueda dar la vida porque siempre desearan lo que los demás tienen
Mary Mura

En la esquina de mi casa se encontraron dos vecinas
una cargada de envidia y otra celosa y maligna.
dúo que me hace temblar por los líos que ellas arman
no dejan a nadie en pie y nadie puede callarles.
Comentaba Doña envidia diciéndole a su otra amiga
¿Vio el coche que se compró la pobre de su vecina?
la celosa contestó tal vez alguien lo robó
o tal ves alguien le dio por favores recibidos.
Por suerte que yo no soy envidiosa ni un poquito
pero al decirlo su cara parecía un tomatito.
Y yo en mi vida orgullosa la celosa contestó:
No he aprendido el sentimiento ! hay! si hasta me causa horror.
Moraleja Pobre de la gente que carga sobre sus espaldas la enfermedad de la envidia o la de los celos púes nunca podrán disfrutar las cosa bellas que les pueda dar la vida porque siempre desearan lo que los demás tienen
Mary Mura
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