Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te vi sentada al soco de mi puerta
serena y esperando mi salida;
henchida de esperanza tu venida
dejó mi propia vida boquiabierta.
El verde de tu mar no desconcierta
y al fuego de tu lid sana la herida;
henchida de esperanza vas vestida
con la ilusión que nunca desacierta.
Te vi, doña Esperanza, dando aliento
al pecho de este pobre desatado
que busca en tu verdad su advenimiento.
Te vi alojada donde mi costado
se cubre de vigor y sacramento
en dulce comunión con lo aguardado.
16/09/2024
serena y esperando mi salida;
henchida de esperanza tu venida
dejó mi propia vida boquiabierta.
El verde de tu mar no desconcierta
y al fuego de tu lid sana la herida;
henchida de esperanza vas vestida
con la ilusión que nunca desacierta.
Te vi, doña Esperanza, dando aliento
al pecho de este pobre desatado
que busca en tu verdad su advenimiento.
Te vi alojada donde mi costado
se cubre de vigor y sacramento
en dulce comunión con lo aguardado.
16/09/2024