El cura gay
Exp..
Su Ilustrísima Majestad doña Julia,
grande de España,
se levanta la saya
para enseñar sus nalgas,
que, de no usarlas,
están blancas y blandas.
Céfalo, su paladín,
el de la bandera en asta,
desenvaina la espada
para metérsela hasta las entrañas.
¡Vive Dios, qué guarrada!
Poniéndola a cuatro patas,
como perra en celo,
y con el culo en pompa,
Céfalo le hinca el falo
haciéndole un agujero
del tamaño de su ingenio.
¡Qué placer,
qué gustazo,
métemela más,
so verraco!
Como uno solo no le basta,
doña Julia llama a otro esclavo.
Nació ninfómana,
y para complacerla hacen faltan muchas pollas.
A esto que llega el cura,
y al ver a la doña en esa postura,
de rodillas,
con las tetas al aire
y en la boca una verga dura
se quita la sotana
y se une a la orgía.
¡Dadme caña, bastardos!
¡En nombre de Dios,
no me dejéis un agujero sano!
Entre blasfemia y blasfemia,
se corre de gusto
y la lefa de Céfalo
le deja un buen regusto.
¡Viva doña Julia,
la puta del reino!
¡Viva Céfalo,
el falo poético!
Loado sea el Señor.
grande de España,
se levanta la saya
para enseñar sus nalgas,
que, de no usarlas,
están blancas y blandas.
Céfalo, su paladín,
el de la bandera en asta,
desenvaina la espada
para metérsela hasta las entrañas.
¡Vive Dios, qué guarrada!
Poniéndola a cuatro patas,
como perra en celo,
y con el culo en pompa,
Céfalo le hinca el falo
haciéndole un agujero
del tamaño de su ingenio.
¡Qué placer,
qué gustazo,
métemela más,
so verraco!
Como uno solo no le basta,
doña Julia llama a otro esclavo.
Nació ninfómana,
y para complacerla hacen faltan muchas pollas.
A esto que llega el cura,
y al ver a la doña en esa postura,
de rodillas,
con las tetas al aire
y en la boca una verga dura
se quita la sotana
y se une a la orgía.
¡Dadme caña, bastardos!
¡En nombre de Dios,
no me dejéis un agujero sano!
Entre blasfemia y blasfemia,
se corre de gusto
y la lefa de Céfalo
le deja un buen regusto.
¡Viva doña Julia,
la puta del reino!
¡Viva Céfalo,
el falo poético!
Loado sea el Señor.