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Doñana.

Ad Libitum

Poeta recién llegado
Me duelen los árboles.

Tengo las ramas rotas.

Un nudo en el xilema

No me deja tragar.


Me duelen los bosques,

A mí que siempre fui

Mas de madera que de piel

Y ahora me arden los frutos y los pétalos,

Mi clorófila enmudece en un negro ceniza

Y el fuego va calcinando bajo mi corteza

El más ancestral testimonio de fuerza,

Anillos concéntricos uniéndome a la vida

En matrimonio herético

Desde hace tantas guerras.



Me duelen los gigantes caídos,

Patrimonio olvidado que tiembla y grita auxilio

Y quiero estar, ser el aire en las copas

Cuando llega la asfixia,

Susurrarles en el silbido de la brisa

Que todo estará bien.

Y que un milagro sin dios

Haga que sea cierto.



Me duele el barro seco,

Diez mil milanos huyen hacia ninguna parte

Al fondo de mi pecho

Y no puedo escapar.

Y no puedo soltarles.


El humo que se acerca.

Y lloran su rocío las hojas

Como lloran los ojos,

Se quiebran las ramitas

Como quiebra la voz,

El bosque grita en el idioma del aire

Allá donde caen troncos al suelo

Sin que lo escuche nadie.


El bosque arde,

Pero no arden las máquinas.


El bosque arde,

Pero no arde la rabia.


Los pinos ya no son perennifolios,

Nada más triste que un campo

Repleto

De coníferas

Desnudas.


Para qué la palabra sino para gritar

Cuando no hay agua suficiente en la savia

Que nos palie el incendio.


Para qué la palabra

Si la mano que enciende,

Si la garra que incendia

No entiende otro lenguaje.


Y más que para que,

Cómo.


Cómo la palabra

Si los arboles yacen

En un suelo agrietado

Si hoy es un cementerio

La cuna de la vida.


Cómo ser recatado

Y pulcro en las acciones

Cuando es pasión y dolor

Lo que nos mueve.


Cómo buscar un canal

Políticamente correcto

Cuando es lo político

Lo que ha

Quemado

Esto.



Cómo extirpar este dolor

Con un dialecto humano

Cuando a mi cuerpo lo pueblan las raíces,

Cuando mi calavera

Es ahora un cementerio de nidos,

Una asfixia de polluelos cegados,

La orfandad de una tierra

Robada de sus hijos centenarios,

Un enjambre de raíces bajo el suelo

Alimentando a un paisaje de muerte

Y de silencio.



Pero no sólo de la lluvia vive el bosque,


Hoy mil árboles muertos nos penetran la carne,

Enredan sus raíces en nuestras córneas grises,

Maman de nuestras lágrimas

Como un cachorro hambriento,

Nos recubren de acículas y espinas

Los puños maltratados


Hacen la fotosíntesis

Entre nuestros talones,

Oxigenan los pasos

Que no dimos a tiempo.


Y nos impulsan así

A seguir caminando.
 
Última edición:
Largo y con exquisitas metáforas alusivas a los arboles.
Me encantan las dos primeras lineas
Saludos.
Me duelen los árboles.

Tengo las ramas rotas.

Un nudo en el xilema

No me deja tragar.


Me duelen los bosques,

A mí que siempre fui

Mas de madera que de piel

Y ahora me arden los frutos y los pétalos,

Mi clorófila enmudece en un negro ceniza

Y el fuego va calcinando bajo mi corteza

El más ancestral testimonio de fuerza,

Anillos concéntricos uniéndome a la vida

En matrimonio herético

Desde hace tantas guerras.



Me duelen los gigantes caídos,

Patrimonio olvidado que tiembla y grita auxilio

Y quiero estar, ser el aire en las copas

Cuando llega la asfixia,

Susurrarles en el silbido de la brisa

Que todo estará bien.

Y que un milagro sin dios

Haga que sea cierto.



Me duele el barro seco,

Diez mil milanos huyen hacia ninguna parte

Al fondo de mi pecho

Y no puedo escapar.

Y no puedo soltarles.


El humo que se acerca.

Y lloran su rocío las hojas

Como lloran los ojos,

Se quiebran las ramitas

Como quiebra la voz,

El bosque grita en el idioma del aire

Allá donde caen troncos al suelo

Sin que lo escuche nadie.


El bosque arde,

Pero no arden las máquinas.


El bosque arde,

Pero no arde la rabia.


Los pinos ya no son perennifolios,

Nada más triste que un campo

Repleto

De coníferas

Desnudas.


Para qué la palabra sino para gritar

Cuando no hay agua suficiente en la savia

Que nos palie el incendio.


Para qué la palabra

Si la mano que enciende,

Si la garra que incendia

No entiende otro lenguaje.


Y más que para que,

Cómo.


Cómo la palabra

Si los arboles yacen

En un suelo agrietado

Si hoy es un cementerio

La cuna de la vida.


Cómo ser recatado

Y pulcro en las acciones

Cuando es pasión y dolor

Lo que nos mueve.


Cómo buscar un canal

Políticamente correcto

Cuando es lo político

Lo que ha

Quemado

Esto.



Cómo extirpar este dolor

Con un dialecto humano

Cuando a mi cuerpo lo pueblan las raíces,

Cuando mi calavera

Es ahora un cementerio de nidos,

Una asfixia de polluelos cegados,

La orfandad de una tierra

Robada de sus hijos centenarios,

Un enjambre de raíces bajo el suelo

Alimentando a un paisaje de muerte

Y de silencio.



Pero no sólo de la lluvia vive el bosque,


Hoy mil árboles muertos nos penetran la carne,

Enredan sus raíces en nuestras córneas grises,

Maman de nuestras lágrimas

Como un cachorro hambriento,

Nos recubren de acículas y espinas

Los puños maltratados


Hacen la fotosíntesis

Entre nuestros talones,

Oxigenan los pasos

Que no dimos a tiempo.


Y nos impulsan así

A seguir caminando.
 
Se confirma que el incendio de Doñana fue causa de una negligencia en una carbonería.La mano humana no intencionada o intencionada(en muchos casos)debe tener más cuidado.En Canarias se ha quemado varias veces parques nacionales y en una ocasión hubo 20 muertos.Hace dos años se quemó el monte y cuando pasaba por ahí el paisaje era todo desolador,totalmente negro. Un saludo y me ha gustado la lectura de tus versos.
 
Se confirma que el incendio de Doñana fue causa de una negligencia en una carbonería.La mano humana no intencionada o intencionada(en muchos casos)debe tener más cuidado.En Canarias se ha quemado varias veces parques nacionales y en una ocasión hubo 20 muertos.Hace dos años se quemó el monte y cuando pasaba por ahí el paisaje era todo desolador,totalmente negro. Un saludo y me ha gustado la lectura de tus versos.

Muchísimas gracias por tu comentario, Damari. Terrible lo que comentas de Canarias, terrible que estas desgracias tengan que ser el pan de cada verano. Un abrazo enorme.
 
Duele todo en este poema Ad Libitum, los anillos centenarios con todas sus edades acuestas perforan el alma creando miles de orificios por donde se escapa la vida con todos sus nidos y sus ramas.¡Qué hipocresía denominarlos "Espacios Protegidos" cuando somos incapaces de mantenerlos vivos. Los alaridos se escuchan desde el Atlántico hasta el Mediterráneo.
Un verdadero placer leerte en estos tristes y maravillosos versos que rescatan las cenizas
 
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Duele todo en este poema Ad Libitum, los anillos centenarios con todas sus edades acuestas perforan el alma creando miles de orificios por donde se escapa la vida con todos sus nidos y sus ramas.¡Qué hipocresía denominarlos "Espacios Protegidos" cuando somos incapaces de mantenerlos vivos. Los alaridos se escuchan desde el Atlántico hasta el Mediterráneo.
Un verdadero placer leerte en estos tristes y maravillosos versos que rescatan las cenizas

Gracias Valen_Tina.. Mucha fuerza alla y acá y donde haga falta, no nos queda otra que reinventar al fenix tantas veces como sea necesario.
 
Me duelen los árboles.

Tengo las ramas rotas.

Un nudo en el xilema

No me deja tragar.


Me duelen los bosques,

A mí que siempre fui

Mas de madera que de piel

Y ahora me arden los frutos y los pétalos,

Mi clorófila enmudece en un negro ceniza

Y el fuego va calcinando bajo mi corteza

El más ancestral testimonio de fuerza,

Anillos concéntricos uniéndome a la vida

En matrimonio herético

Desde hace tantas guerras.



Me duelen los gigantes caídos,

Patrimonio olvidado que tiembla y grita auxilio

Y quiero estar, ser el aire en las copas

Cuando llega la asfixia,

Susurrarles en el silbido de la brisa

Que todo estará bien.

Y que un milagro sin dios

Haga que sea cierto.



Me duele el barro seco,

Diez mil milanos huyen hacia ninguna parte

Al fondo de mi pecho

Y no puedo escapar.

Y no puedo soltarles.


El humo que se acerca.

Y lloran su rocío las hojas

Como lloran los ojos,

Se quiebran las ramitas

Como quiebra la voz,

El bosque grita en el idioma del aire

Allá donde caen troncos al suelo

Sin que lo escuche nadie.


El bosque arde,

Pero no arden las máquinas.


El bosque arde,

Pero no arde la rabia.


Los pinos ya no son perennifolios,

Nada más triste que un campo

Repleto

De coníferas

Desnudas.


Para qué la palabra sino para gritar

Cuando no hay agua suficiente en la savia

Que nos palie el incendio.


Para qué la palabra

Si la mano que enciende,

Si la garra que incendia

No entiende otro lenguaje.


Y más que para que,

Cómo.


Cómo la palabra

Si los arboles yacen

En un suelo agrietado

Si hoy es un cementerio

La cuna de la vida.


Cómo ser recatado

Y pulcro en las acciones

Cuando es pasión y dolor

Lo que nos mueve.


Cómo buscar un canal

Políticamente correcto

Cuando es lo político

Lo que ha

Quemado

Esto.



Cómo extirpar este dolor

Con un dialecto humano

Cuando a mi cuerpo lo pueblan las raíces,

Cuando mi calavera

Es ahora un cementerio de nidos,

Una asfixia de polluelos cegados,

La orfandad de una tierra

Robada de sus hijos centenarios,

Un enjambre de raíces bajo el suelo

Alimentando a un paisaje de muerte

Y de silencio.



Pero no sólo de la lluvia vive el bosque,


Hoy mil árboles muertos nos penetran la carne,

Enredan sus raíces en nuestras córneas grises,

Maman de nuestras lágrimas

Como un cachorro hambriento,

Nos recubren de acículas y espinas

Los puños maltratados


Hacen la fotosíntesis

Entre nuestros talones,

Oxigenan los pasos

Que no dimos a tiempo.


Y nos impulsan así

A seguir caminando.
Quizás un día sea mejor negocio desmantelar maquinaria y restituir todo el verde arrebatado al planeta. Saludos cordiales para ti Ad Libitum.
 

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