darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Doncella del reino celeste, quién te comprenderá!
Tus cambios rotundos de actitud, hacen que cada vez te comprenda menos.
Doncella de la sensibilidad sublime, tu lengua es una serpiente venenosa, aunque posees defectos con un lápiz juzgas y haces garabatos en el libro de la vida.
Belleza etérea de los ambientes inefables, aunque tu físico no goce de la armonía que la naturaleza brinda a las princesas de los cuentos de hadas, tu rostro no posee la gracia de las musas que con sus finos rostros enamoran a Zeus, en cambio tu rostro se disfraza en una sonrisa, es un arcoíris que disfraza los rasgos antiestéticos que dejó el sedentarismo.
Te molestas cuando describen superficialmente tu belleza, tus ojos son ventanas dimensionales del éter inmaculado, tus ojos engañan, lastiman, hieren, tus robustos labios escupen un veneno que perfora mi alma, tu odio es la desesperación de los instintos.
Me haces sentir culpable para gozar de mi sufrimiento, me desprecias, me abrazas, no me niegas tus besos, visualizo mi futuro y no encajas en mi vida, entonces:
¿Por qué vivo enamorado? ¿Por qué mi cuerpo se enferma ingenuamente?
¿Por qué vivo enamorado? ¿Por qué mi cuerpo se enferma ingenuamente?
¡Doncella del reino celeste, quién te comprenderá!
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