David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Perdido y sin un rumbo que defina
la situación de la caída exacta,
un satélite viaja, y no detracta
su ruta en que a la Tierra se encamina.
¡Por Dios! ¿Qué pasará si en esta esquina
esa monstruosidad tan fiera impacta?
No dejará ninguna cosa intacta...
y hacia nuestras cabezas se avecina.
Perdonen si me muestro preocupado,
si deliro y es solo menudencia,
si parezco un beodo exagerado.
Mas, quien pueda, que tenga la prudencia
hoy de dormir bajo un lugar blindado,
y los demás, creamos en la ciencia.
la situación de la caída exacta,
un satélite viaja, y no detracta
su ruta en que a la Tierra se encamina.
¡Por Dios! ¿Qué pasará si en esta esquina
esa monstruosidad tan fiera impacta?
No dejará ninguna cosa intacta...
y hacia nuestras cabezas se avecina.
Perdonen si me muestro preocupado,
si deliro y es solo menudencia,
si parezco un beodo exagerado.
Mas, quien pueda, que tenga la prudencia
hoy de dormir bajo un lugar blindado,
y los demás, creamos en la ciencia.
::