Antomar Alas
Poeta recién llegado
Por ratos, el sol se vuelve tímido,
y su torvo rostro
apenas asoma entre las mustias nubes.
Esto sucede en las mañanas de mi alma
y en el sueño de mis anocheceres.
En esos ratos,
me acercaría tanto a tu imagen,
y tomaría tus muñecas para dar largos viajes,
sobre las densas nubes donde se esconde el sol.
Iríamos en el sendero de la armonía,
de las notas fantásticas de nuestros pensamientos.
Solo ladeame el paso,
tengo muchas cosas que mostrarte,
cosas que decirte.
Acompañame a este mundo,
Insólito para ambos, pero en fin, único.
Un mundo que se baña con aguas de colores
y respira vientos de múltiples olores.
Un mundo donde el sol se ruboriza;
un lugar que me gustaría mostrarte…
y allí dejarte para siempre.
y su torvo rostro
apenas asoma entre las mustias nubes.
Esto sucede en las mañanas de mi alma
y en el sueño de mis anocheceres.
En esos ratos,
me acercaría tanto a tu imagen,
y tomaría tus muñecas para dar largos viajes,
sobre las densas nubes donde se esconde el sol.
Iríamos en el sendero de la armonía,
de las notas fantásticas de nuestros pensamientos.
Solo ladeame el paso,
tengo muchas cosas que mostrarte,
cosas que decirte.
Acompañame a este mundo,
Insólito para ambos, pero en fin, único.
Un mundo que se baña con aguas de colores
y respira vientos de múltiples olores.
Un mundo donde el sol se ruboriza;
un lugar que me gustaría mostrarte…
y allí dejarte para siempre.
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