roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Donde esta Dios
Pregunte una noche atribulada
Vi la soledad del cuarto mío
Y las miserias en ese instante
Que según yo rodeaban mi vida.
Quizás desesperado
Aterrado por la soledad
Volví mis ojos por todos lados
Y en mi pequeño y gran infierno
Volví a preguntar ¿Dónde está Dios?
De repente dentro de mí
Sin altibajos ni esperanzas
Comenzó a fluir un canto de amor
Un canto de fe para un mundo mejor
Vi mis manos y aun son fuertes
Mis ojos aún pueden ver estrellas
Mis piernas me llevan por la vida
Y mi corazón se fortalece
En la gloria de mi único señor.
Nada de mis sentimientos ha cambiado
Sigo amando pero puedo hacerlo
En la palabra que Dios me regala
Sigo extrañando quizás más que antes
Pero en tu ausencia tu recuerdo me conforta
Yo ya no pregunto ¿Dónde está Dios?
Por qué lo siento cerca de mí
En las mañanas que despierto
En los buenos días que te doy
En el aire que me llena de ilusión
En el corazón tranquilo de ilusión
Yo ya no pregunto ¿Dónde está Dios?
Por qué lo veo que está ahí contigo
Esperando en silencio por ti
Por tu plegaria a tu propia manera
Háblale, él te responderá
Como ya me ha respondido a mí.
Pregunte una noche atribulada
Vi la soledad del cuarto mío
Y las miserias en ese instante
Que según yo rodeaban mi vida.
Quizás desesperado
Aterrado por la soledad
Volví mis ojos por todos lados
Y en mi pequeño y gran infierno
Volví a preguntar ¿Dónde está Dios?
De repente dentro de mí
Sin altibajos ni esperanzas
Comenzó a fluir un canto de amor
Un canto de fe para un mundo mejor
Vi mis manos y aun son fuertes
Mis ojos aún pueden ver estrellas
Mis piernas me llevan por la vida
Y mi corazón se fortalece
En la gloria de mi único señor.
Nada de mis sentimientos ha cambiado
Sigo amando pero puedo hacerlo
En la palabra que Dios me regala
Sigo extrañando quizás más que antes
Pero en tu ausencia tu recuerdo me conforta
Yo ya no pregunto ¿Dónde está Dios?
Por qué lo siento cerca de mí
En las mañanas que despierto
En los buenos días que te doy
En el aire que me llena de ilusión
En el corazón tranquilo de ilusión
Yo ya no pregunto ¿Dónde está Dios?
Por qué lo veo que está ahí contigo
Esperando en silencio por ti
Por tu plegaria a tu propia manera
Háblale, él te responderá
Como ya me ha respondido a mí.