Poetacandente
Poeta asiduo al portal
Con el corazón dolido y acaso purulento,
y ya fría la saliva que prepara el beso,
como la vaina que roe la espada, el hueso
es carcomido por el músculo avariento.
Así camina este armazón que en mí repara
esos espinos de las hiedras ya eternas,
lejos de mi mano y anclado en mis piernas,
revuelvo entre tus pelos para encontrar tu cara.
"Dónde estás": exclamo, y no te espero,
que de esperarte ya me ha surgido el asco,
harto de vivir, yo vivo hasta que nazco
y sobrevivo hasta el momento en que me muero.
Por ti me doy castigo, harto de sufrir,
larga es esta vida, que de haber nacido,
de vivir como si nunca fuera a morir,
moriré como si nunca hubiera vivido.
PERO AÚN ASÍ NO MUERO... Y TE ESPERO.