palabra_muerta
Poeta recién llegado
Discernimiento en el atrevimiento
La noche se hace presente y los deseos del hombre se agotan
las juventud de un día de intriga se pierden al la huida del sol
el indagar por senderos de ultravioleta luz, sofocante luminar
distorsionan la mente de aquel hombre, quebrantan la sed y lo hacen caer
a un mar de lágrimas lágrimas que se asientan como varias
que se demuestran en el soñar de un hombre de fuerte corazón
de calmante sabor e intenso dolor, como también de fuerte compasión.
De caminatas varias, de miradas destinadas, de búsquedas desganadas
así se desenvuelve este hombre, así se baña y se ensucia
pincelando imágenes vanas, implantando nuevas palabras
en un mar de conciencias, en un océano de inocencias
¡cuánta sugestión aquí cerca!, tanto devenir, tanta vehemencia.
Idolatría, nada más que tal sentido de vida
basada en una simple cercanía, con una esencia, una fuerte acrecencia
de un implemento humanitario, divino pero humanizado
al que llamo conocimiento, sabiduría o discernimiento
que tanto me hace decir, de mucho me hace callar
de poco explicar y de mínimo razonar
aunque suene bastante mal, no interesa, no va a importar
aunque la incongruencia se haga notar,
eso no es cierto, se conoce lo que está en su lugar
aquello que de mal entender se expresa, sólo por no caer en pereza
un simple decir, una simple tontera
un evitar el segundo de silencio, el hablar sin conocimiento
de lo que realmente es y lo que se mantiene plagiado en tal asentimiento.
Un hombre será, ¿o algo más que eso?, quien lo sabrá
talvez ángeles llegue a tener, de alguna manera gente las podrá ver
cuando la obranza se transforma en el placer
de una esencia que antes de sentir, no se ha dedicado a ver
la realidad de una palabra muerta
que con sus dichos enloquece seres y con sus miradas busca conocerles
a tantos y a tantas, dentro del encadenamiento natural
al que la gente no desea ver, ni percibir ni tocar.
La noche se hace presente y los deseos del hombre se agotan
las juventud de un día de intriga se pierden al la huida del sol
el indagar por senderos de ultravioleta luz, sofocante luminar
distorsionan la mente de aquel hombre, quebrantan la sed y lo hacen caer
a un mar de lágrimas lágrimas que se asientan como varias
que se demuestran en el soñar de un hombre de fuerte corazón
de calmante sabor e intenso dolor, como también de fuerte compasión.
De caminatas varias, de miradas destinadas, de búsquedas desganadas
así se desenvuelve este hombre, así se baña y se ensucia
pincelando imágenes vanas, implantando nuevas palabras
en un mar de conciencias, en un océano de inocencias
¡cuánta sugestión aquí cerca!, tanto devenir, tanta vehemencia.
Idolatría, nada más que tal sentido de vida
basada en una simple cercanía, con una esencia, una fuerte acrecencia
de un implemento humanitario, divino pero humanizado
al que llamo conocimiento, sabiduría o discernimiento
que tanto me hace decir, de mucho me hace callar
de poco explicar y de mínimo razonar
aunque suene bastante mal, no interesa, no va a importar
aunque la incongruencia se haga notar,
eso no es cierto, se conoce lo que está en su lugar
aquello que de mal entender se expresa, sólo por no caer en pereza
un simple decir, una simple tontera
un evitar el segundo de silencio, el hablar sin conocimiento
de lo que realmente es y lo que se mantiene plagiado en tal asentimiento.
Un hombre será, ¿o algo más que eso?, quien lo sabrá
talvez ángeles llegue a tener, de alguna manera gente las podrá ver
cuando la obranza se transforma en el placer
de una esencia que antes de sentir, no se ha dedicado a ver
la realidad de una palabra muerta
que con sus dichos enloquece seres y con sus miradas busca conocerles
a tantos y a tantas, dentro del encadenamiento natural
al que la gente no desea ver, ni percibir ni tocar.