poetakabik
Poeta veterano en el portal
Se me derrumbó la luna
las estrellas no han salido,
y yo me encuentro perdido
en medio de esta laguna.
Van llorando los luceros
desangran la madrugada,
y se vuelven lisonjeros
cuando llega la alborada.
Mientras caminan ligeros
los vaivenes de la vida,
se olvidan de los primeros
que sintieron la caída.
Mas no todo está perdido,
ni la sombra es permanente,
que hasta el árbol abatido
vuelve a erguirse lentamente.
Si la noche se ha cerrado
y el camino se hace incierto,
late aún en lo callado
un mañana siempre abierto.
Que el dolor no es el destino,
ni la herida es el final,
es tan solo un torbellino
que nos enseña a volar.
Alza el alma sin demora,
no te rindas al pesar,
que tras cada noche oscura
siempre vuelve a amanecer.
Y en la fuerza del instante,
cuando todo parece huir,
nace un pulso desafiante
que nos invita a seguir.
las estrellas no han salido,
y yo me encuentro perdido
en medio de esta laguna.
Van llorando los luceros
desangran la madrugada,
y se vuelven lisonjeros
cuando llega la alborada.
Mientras caminan ligeros
los vaivenes de la vida,
se olvidan de los primeros
que sintieron la caída.
Mas no todo está perdido,
ni la sombra es permanente,
que hasta el árbol abatido
vuelve a erguirse lentamente.
Si la noche se ha cerrado
y el camino se hace incierto,
late aún en lo callado
un mañana siempre abierto.
Que el dolor no es el destino,
ni la herida es el final,
es tan solo un torbellino
que nos enseña a volar.
Alza el alma sin demora,
no te rindas al pesar,
que tras cada noche oscura
siempre vuelve a amanecer.
Y en la fuerza del instante,
cuando todo parece huir,
nace un pulso desafiante
que nos invita a seguir.
Última edición: