Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Lejos quedo la cordura, cerca las ataduras,
la huella marcada en el camino de ida y vuelta,
de tantas audiencias a la roca más alta,
del desfiladero donde se divorcian las gaviotas.
Será menos doloroso cada vez,
es la promesa que me hacen los pájaros,
mientras camino por la orilla del mar,
despreciando las algas que me adulan,
con sus verdes trenzas en flor.
No hay más sirena que la duerme en roca,
en la roca más alta del desfiladero
donde se divorcian las gaviotas,
donde se cuelan los suspiros,
en tu noche cristalina,
donde reposan dos joyas somnolientas de tiempo.
Que abrirán su aurora a mis ruegos
la noche en que mi vos te alcance,
estrellada de melodías dulces de esperanza,
relucida la última lagrima en tu mejilla,
perla plateada que me acongoja en tus días.
Espero la última jornada,
espero el día de mí princesa,
espero que habrás los ojos
cuando llegue a la cima a lo alto de la roca
con tu corona en mis manos
y el manto de primaveras
que tejieron mis dedos en tu espalda.
Como si fuera un instinto vital,
como si la locura fuera toda la razón,
yo asisto a mi audiencia diaria,
a la roca más alta del desfiladero
donde se divorcian las gaviotas,
donde tu duermes el sueño de los dos.
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