Donde siempre atardece-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay una miscelánea inexacta

allá donde atardece el cuerpo

una rabia indefinida que pronostica

sus suaves ondulaciones orgiásticas



los pájaros nos roban al asesino, las máquinas

pintan billetes sobre las mesas doradas y aúlicas,

los augustos monederos tropiezan doblemente

con la gargantilla acústica suscitada de hambre,

azotada de sífilis, los lagartos duermen en la dureza

del aire, las partes de los testículos dañan y corrompen

el sonido del cielo y en una aventura de gente durmiendo,



las avenidas rozan el suicidio incontable.



Las yertas praderas acogen mi cuerpo

en su bendita crucifixión de puertas gangrenadas,

los llantos uniformes los laboratorios donde se ocultan

las maestras ante el sacrificio doctoral, hiende la carne

el presidio de las rosas, huele a cal viva el pretérito partido.



Antiguas corrientes subterráneas mueren

y fingen su destino de lenguas selváticas y profundas,

nada dice nada, nadie lo dice:

entre medias el corazón palpita su zócalo de miseria

apoltronada. Los labios queman con dedicación

la lección adecuada, las tildes promueven el ópalo indistinto,

y fulminado, el alambique rueda por los mares irritados.

El alambique de fresas nocivas

el destilado indefinible de mezclas asesinas

de participios banales, de sombras gesticulantes

que el aire alberga en marea insensible.

Me gusta fingir y fingirme

que tengo otra vida apartada, como un naipe

demoro mis fúnebres sentencias.

Los labios vuelven a quemar

frágiles sílabas frases cazadas al vuelo

el rector omite su sangre cuando alcanza

las varillas metálicas de la gaviota estática.

Alguien propala sucesos inventados

la muerte golpea los hombros tatuados

la vida renace justo donde quedó una ceniza indemne

y el vuelo de las hebillas instala la carcoma en los festejos.



Yo miro todo esto con cierto desdén

me aflige ante todo la negación de la marmita

el pozo secreto de los océanos malditos, yo miro

con desdén el petróleo de las alcobas.



©
 
Hay una miscelánea inexacta

allá donde atardece el cuerpo

una rabia indefinida que pronostica

sus suaves ondulaciones orgiásticas



los pájaros nos roban al asesino, las máquinas

pintan billetes sobre las mesas doradas y aúlicas,

los augustos monederos tropiezan doblemente

con la gargantilla acústica suscitada de hambre,

azotada de sífilis, los lagartos duermen en la dureza

del aire, las partes de los testículos dañan y corrompen

el sonido del cielo y en una aventura de gente durmiendo,



las avenidas rozan el suicidio incontable.



Las yertas praderas acogen mi cuerpo

en su bendita crucifixión de puertas gangrenadas,

los llantos uniformes los laboratorios donde se ocultan

las maestras ante el sacrificio doctoral, hiende la carne

el presidio de las rosas, huele a cal viva el pretérito partido.



Antiguas corrientes subterráneas mueren

y fingen su destino de lenguas selváticas y profundas,

nada dice nada, nadie lo dice:

entre medias el corazón palpita su zócalo de miseria

apoltronada. Los labios queman con dedicación

la lección adecuada, las tildes promueven el ópalo indistinto,

y fulminado, el alambique rueda por los mares irritados.

El alambique de fresas nocivas

el destilado indefinible de mezclas asesinas

de participios banales, de sombras gesticulantes

que el aire alberga en marea insensible.

Me gusta fingir y fingirme

que tengo otra vida apartada, como un naipe

demoro mis fúnebres sentencias.

Los labios vuelven a quemar

frágiles sílabas frases cazadas al vuelo

el rector omite su sangre cuando alcanza

las varillas metálicas de la gaviota estática.

Alguien propala sucesos inventados

la muerte golpea los hombros tatuados

la vida renace justo donde quedó una ceniza indemne

y el vuelo de las hebillas instala la carcoma en los festejos.



Yo miro todo esto con cierto desdén

me aflige ante todo la negación de la marmita

el pozo secreto de los océanos malditos, yo miro
de esas
con desdén el petróleo de las alcobas.



©
Tormentas poderosas en esa semilla de matices donde
el desden es el cauce para ese musgo donde
lo representado deja un vacio para dejar. excelente
la manifestacion esas sensaciones abiertas. saludos
de luzyabsenta
 
Hay una miscelánea inexacta

allá donde atardece el cuerpo

una rabia indefinida que pronostica

sus suaves ondulaciones orgiásticas



los pájaros nos roban al asesino, las máquinas

pintan billetes sobre las mesas doradas y aúlicas,

los augustos monederos tropiezan doblemente

con la gargantilla acústica suscitada de hambre,

azotada de sífilis, los lagartos duermen en la dureza

del aire, las partes de los testículos dañan y corrompen

el sonido del cielo y en una aventura de gente durmiendo,



las avenidas rozan el suicidio incontable.



Las yertas praderas acogen mi cuerpo

en su bendita crucifixión de puertas gangrenadas,

los llantos uniformes los laboratorios donde se ocultan

las maestras ante el sacrificio doctoral, hiende la carne

el presidio de las rosas, huele a cal viva el pretérito partido.



Antiguas corrientes subterráneas mueren

y fingen su destino de lenguas selváticas y profundas,

nada dice nada, nadie lo dice:

entre medias el corazón palpita su zócalo de miseria

apoltronada. Los labios queman con dedicación

la lección adecuada, las tildes promueven el ópalo indistinto,

y fulminado, el alambique rueda por los mares irritados.

El alambique de fresas nocivas

el destilado indefinible de mezclas asesinas

de participios banales, de sombras gesticulantes

que el aire alberga en marea insensible.

Me gusta fingir y fingirme

que tengo otra vida apartada, como un naipe

demoro mis fúnebres sentencias.

Los labios vuelven a quemar

frágiles sílabas frases cazadas al vuelo

el rector omite su sangre cuando alcanza

las varillas metálicas de la gaviota estática.

Alguien propala sucesos inventados

la muerte golpea los hombros tatuados

la vida renace justo donde quedó una ceniza indemne

y el vuelo de las hebillas instala la carcoma en los festejos.



Yo miro todo esto con cierto desdén

me aflige ante todo la negación de la marmita

el pozo secreto de los océanos malditos, yo miro

con desdén el petróleo de las alcobas.



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Realmente muy interesante lectura amigo Ben, me parece una gran obra. Saludos, felices días.
 

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