epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
(inspirado en un soneto de Quevedo, cuyo comienzo es
«¡Ah de la vida!»... ¿Nadie me responde?
¡Ah de la musa!...¿Nadie me responde?
¡Aquí que ya me encuentro deprimido
yo me veo por ti desasistido
esperando que el alma se desfonde.
¿Dónde te escondes tú?, me dices ¿dónde?
Sin ti, por esta vida, que he vivido
no encuentro la salida, me he perdido
porque presumo que alguien me la esconde
Ayer por la mañana te he buscado
muy pálido con cara de difunto
tal vez por tanto vino degustado
Mis hieles por tu culpa he derramado;
por mala poesía ya barrunto
que por Baco y su vino me has dejado.
«¡Ah de la vida!»... ¿Nadie me responde?
¡Ah de la musa!...¿Nadie me responde?
¡Aquí que ya me encuentro deprimido
yo me veo por ti desasistido
esperando que el alma se desfonde.
¿Dónde te escondes tú?, me dices ¿dónde?
Sin ti, por esta vida, que he vivido
no encuentro la salida, me he perdido
porque presumo que alguien me la esconde
Ayer por la mañana te he buscado
muy pálido con cara de difunto
tal vez por tanto vino degustado
Mis hieles por tu culpa he derramado;
por mala poesía ya barrunto
que por Baco y su vino me has dejado.
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