Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
No sé en qué instante dejó de ser palabra
tu nombre… y se volvió un sitio en mi piel,
un lugar donde vuelvo sin saber por qué,
como quien se pierde y ya no se salva.
Lo digo en silencio… y algo en mí se abre,
no es memoria, no es pena lo que arde,
es tu forma de entrar sin preguntarme,
de quedarte en lo que nunca se nombra.
Hay nombres que pasan… el tuyo se queda,
bajando despacio por todo mi cuerpo,
deteniéndose justo donde empieza el deseo.
A veces lo corto… para que no duela,
porque si lo termino… apareces de nuevo,
y no siempre sé cómo sostenerte entero.
tu nombre… y se volvió un sitio en mi piel,
un lugar donde vuelvo sin saber por qué,
como quien se pierde y ya no se salva.
Lo digo en silencio… y algo en mí se abre,
no es memoria, no es pena lo que arde,
es tu forma de entrar sin preguntarme,
de quedarte en lo que nunca se nombra.
Hay nombres que pasan… el tuyo se queda,
bajando despacio por todo mi cuerpo,
deteniéndose justo donde empieza el deseo.
A veces lo corto… para que no duela,
porque si lo termino… apareces de nuevo,
y no siempre sé cómo sostenerte entero.