Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
No dramatizo al declarar
que son más de cien los de poemas
los que he escrito bajo
el sueño de tu cuerpo, más veinte mil los versos,
el sueño de tu cuerpo, más veinte mil los versos,
a esos ojos que me tienen prisionero.
Alegorías robadas al mar, robando al viento ,
sus notas bajas y las violentas cuando fue necesario.
Plagiario de los jardines en flor,
copista de el amanecer y del roció.
copista de el amanecer y del roció.
Para convencerte de mis cosas,
para conversar con tu alma,
con las horas llenas de soledad ,
con las horas sin ti,
y suponiendo yo, que piensas en mí.
Y yo obligado a enviarte tus sinfonías,
y obligándote a escucharlas.
Obligándome a recordarte y sangrar
las letras en un nuevo poema.
No puedo hacer más que eso,
yo no controlo los versos,
ellos surgen en cada lugar donde no estas
tú los siembras en tu silencio y
en tus truenos temporales.
Cuando apareces como un cometa,
imposible de no verte,
como hoy,
y hoy vuelas sobre mi cama,
hoy duermes bajo mi almohada,
y como si fuera ciego,
te dibujo con las manos
en las sombras que hoy son blancas.
Como el papel que resiste tu olvido,
con la pluma de ojos rojos,
cansada de llorarte y dispuesta siempre
a imaginar mis dedos en tu espalda.
Dispuesta siempre a desahogarme,
en los cientos de intentos que pare el alma,
cuando te dibujo el universo por las mañanas,
cuando le copio a la luna su color y lo pongo
junto a mi lámpara.
Donde tus ojos duermen amada.
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