Donde vuelas tú

Maria P Gallo

Poeta fiel al portal
Oh amado tú que vives en el cielo,

llévame donde los luceros,

dónde están tus ojos bellos.


Permite que tropiece con la piedra rocosa

para abrir los ojos en tu tierra gloriosa.


Éste cielo, sin tu rostro

está incompleto,

tú tumba, sin tu aroma

está vacía,

ya no estás en la tierra conocida.


Te marchaste

y me dejaste

con quejido;

y como el pájaro herido

muero sin alas en el suelo,

ni dicho

que me de consuelo,

pues para mí la muerte es vivir,

para vivir donde viven tus ojos,

para morar

donde mora tu cuerpo

para volar donde vuelas ti.
 
Oh amado tú que vives en el cielo,

llévame donde los luceros,

dónde están tus ojos bellos.


Permite que tropiece con la piedra rocosa

para abrir los ojos en tu tierra gloriosa.


Éste cielo, sin tu rostro

está incompleto,

tú tumba, sin tu aroma

está vacía,

ya no estás en la tierra conocida.


Te marchaste

y me dejaste

con quejido;

y como el pájaro herido

muero sin alas en el suelo,

ni dicho

que me de consuelo,

pues para mí la muerte es vivir,

para vivir donde viven tus ojos,

para morar

donde mora tu cuerpo

para volar donde vuelas ti.
Conmovedor, tiene cosas del anterior tuyo que he leído pero también vida propia y mucho sentimiento. Me gustó. como no, amiga María. Un abrazo. Paco.
 
Búsqueda que no tiene límites para alcanzar a lo amado, a pesar de todas las posibles barreras que pueda haber, me ha gustado la lectura. Saludos cordiales.


Oh amado tú que vives en el cielo,

llévame donde los luceros,

dónde están tus ojos bellos.


Permite que tropiece con la piedra rocosa

para abrir los ojos en tu tierra gloriosa.


Éste cielo, sin tu rostro

está incompleto,

tú tumba, sin tu aroma

está vacía,

ya no estás en la tierra conocida.


Te marchaste

y me dejaste

con quejido;

y como el pájaro herido

muero sin alas en el suelo,

ni dicho

que me de consuelo,

pues para mí la muerte es vivir,

para vivir donde viven tus ojos,

para morar

donde mora tu cuerpo

para volar donde vuelas ti.
 
Oh amado tú que vives en el cielo,

llévame donde los luceros,

dónde están tus ojos bellos.


Permite que tropiece con la piedra rocosa

para abrir los ojos en tu tierra gloriosa.


Éste cielo, sin tu rostro

está incompleto,

tú tumba, sin tu aroma

está vacía,

ya no estás en la tierra conocida.


Te marchaste

y me dejaste

con quejido;

y como el pájaro herido

muero sin alas en el suelo,

ni dicho

que me de consuelo,

pues para mí la muerte es vivir,

para vivir donde viven tus ojos,

para morar

donde mora tu cuerpo

para volar donde vuelas ti.
Querer volar y salir de esta muerte terrenal. una
busqueda para escapar de una meancolia de
soplos infinitos y desconsuelos plenos. sutil
y a la vez intensa obra llena de tristeza.
saludos amables de luzyabsenta. bellissimo.
 
Querer volar y salir de esta muerte terrenal. una
busqueda para escapar de una meancolia de
soplos infinitos y desconsuelos plenos. sutil
y a la vez intensa obra llena de tristeza.
saludos amables de luzyabsenta. bellissimo.

Muchísimas gracias Luzyabsenta, que grata visita y comentario. Saludos cordiales amigo, un abrazo.
 
Gracias siempre por la cordialidad de tus respuestas.
seguire leyendo tus interesantes obras. saludos amables
de luzyabsenta

Gracias amigo mío por tomarte el tiempo en agradecer por mis respuestas.Tu cordialidad y amabilidad me impresiona. Es un gran placer, honor y privilegio siempre tu visita. Un abrazo fraternal y mis más sinceros respetos.
 

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