LagrimaDulce
Poeta fiel al portal
DORMÍ CON UN ÁNGEL
El silencio, testigo de mi tranquilidad
plena, acostada con la mirada perpleja.
La paz entraba por mis poros con suavidad,
minuciosamente percibía una música
angelical complementada con la luna que se despeja.
Esperando soñar, tenerte a mi lado,
cierro los ojos y me entrego al cansancio,
confiada, por la seguridad de estar con un ángel,
aquel se recuesta a mi diestra sin reclamo
me conoce, sabe que me gusta su aroma.
Sentía su respiración suave, sin apuro,
me insinuaba concebirla con él,
me tomó de la mano y sentí un soplo
cerca de mis oídos, era un suspiro
susurrando las palabras-Estoy contigo-.
Seguridad, alegría, paz, un sinfín
de emociones recorrían mi cuerpo,
mi ser, mi alma, sensación que jamás
había tenido antes, sabía con quien estaba,
mi protector, consolador y amigo.
Muchas veces lo llamé en llanto
con lágrimas en el rostro,
pero ayer comprendí que él recurre
a mi llamado cuando estoy tranquila,
percibiendo paz en mi ente,
cuando estoy preparada para sus caricias.
Preparada en cuerpo y alma
dejar aquella aparición
como ninguna otra, para que sea
la que nunca se borre se mi mente,
la que nunca se irá del corazón.
El silencio, testigo de mi tranquilidad
plena, acostada con la mirada perpleja.
La paz entraba por mis poros con suavidad,
minuciosamente percibía una música
angelical complementada con la luna que se despeja.
Esperando soñar, tenerte a mi lado,
cierro los ojos y me entrego al cansancio,
confiada, por la seguridad de estar con un ángel,
aquel se recuesta a mi diestra sin reclamo
me conoce, sabe que me gusta su aroma.
Sentía su respiración suave, sin apuro,
me insinuaba concebirla con él,
me tomó de la mano y sentí un soplo
cerca de mis oídos, era un suspiro
susurrando las palabras-Estoy contigo-.
Seguridad, alegría, paz, un sinfín
de emociones recorrían mi cuerpo,
mi ser, mi alma, sensación que jamás
había tenido antes, sabía con quien estaba,
mi protector, consolador y amigo.
Muchas veces lo llamé en llanto
con lágrimas en el rostro,
pero ayer comprendí que él recurre
a mi llamado cuando estoy tranquila,
percibiendo paz en mi ente,
cuando estoy preparada para sus caricias.
Preparada en cuerpo y alma
dejar aquella aparición
como ninguna otra, para que sea
la que nunca se borre se mi mente,
la que nunca se irá del corazón.
::