Quinto Brena
Poeta adicto al portal
caminando
lentamente arrancando
minando sutilmente
caminando lentísimo por tu espalda dormida
desnudando la cueva de tus brazos
la noche de tus piernas
mirándote profundamente soñando
queriéndote alegremente esquilando
uno por uno los tentáculos del cuerpo
sabiéndote cada vez más las medusas del cabello
aprendiéndote un poco más por cada esquina que te hurgan los ojos
sabiéndote mía mía mía
penetrándote la sábana del vientre
sintiéndote más que al calor insoportable
repitiéndote más que a los giros de los peces
admirándote los amarillos siempre tan húmedos del cuerpo
deseándote hasta la condenación
y perdonándome hasta setenta veces siete por desearte
mordiéndote como felino
encajándote como pelícano
nadándote ahogándome salvándome
recreyéndote por la certeza
renaciendo en tu vientre para ser tu hijo
y subir hasta tus dos hongos nucleares
hasta explorar descubir explotar
y volverme uno con tu sueño sin derpertarte
lentamente arrancando
minando sutilmente
caminando lentísimo por tu espalda dormida
desnudando la cueva de tus brazos
la noche de tus piernas
mirándote profundamente soñando
queriéndote alegremente esquilando
uno por uno los tentáculos del cuerpo
sabiéndote cada vez más las medusas del cabello
aprendiéndote un poco más por cada esquina que te hurgan los ojos
sabiéndote mía mía mía
penetrándote la sábana del vientre
sintiéndote más que al calor insoportable
repitiéndote más que a los giros de los peces
admirándote los amarillos siempre tan húmedos del cuerpo
deseándote hasta la condenación
y perdonándome hasta setenta veces siete por desearte
mordiéndote como felino
encajándote como pelícano
nadándote ahogándome salvándome
recreyéndote por la certeza
renaciendo en tu vientre para ser tu hijo
y subir hasta tus dos hongos nucleares
hasta explorar descubir explotar
y volverme uno con tu sueño sin derpertarte
Última edición:
::