Anne_
I killed Bukowski.
Quisiera ser una de esas
pequeñas aves plomizas
con alas de acero,
me he revertido en llanto y pequeños signos
que ahora ato con pasadores morados,
la incertidumbre viene ultrajando mis agujas,
mis encomios y empresas.
Puedo verte ahí, riéndote de mis demonios,
acertando ramilletes extraterrenales sobre mis ojos
y encorvando mis respiraciones,
puedo verte ahí
desmantelando mi confianza
y estrellando toda mi hermosura
contra la aciaga palma de tus manos,
¿qué me falto darte?,
¿qué me retuve en los retazos de mis zapatos?,
¿qué me oculte en los banquetes
y los remolinos de cremas y sonrisas?,
ya ni siquiera me escucho,
soy como una lumbre ultrajada
rodando por los basurales de las esquinas
más miserables de esta maldita comuna
llamada ciudad de los reyes,
como los acordes incorrectos para caminar al infierno,
me han empezado a doler mis propias canciones,
mis propias esperanzas y todos mis sueños,
cada uno de ellos,
cada uno de mis malditos sueños.
Líneas y puntos
para expresar las carreteras más extraviadas
que descargan mis pestañas,
mis manitas, mis piececitos asfixiados
y los canales que destilan célebremente
el aroma de mi vida ausente,
ausente de señales, de abrazos divinos,
porque sí, le he pedido al niño dios
que baje y me acaricie las mejillas,
que baje y me abrace ahí,
mientras compunjo mis fallidas arquitecturas,
los ríos vertientes de mis cuencas televisivas,
las transparencias de mis brinquitos más míos,
cada humanidad, cada amor, cada canción,
las has destruido con tu desarme horario,
con abrirme las puertas y dejarme entrar para luego irte
y ahora debo devolverme a los sólidos,
a las espadas épicas
navegando los desiertos de prendas intimas
y media sucias bajo la cama,
no quiero destruirte,
no quiero esforzarte más sonrisas,
ni abrazos, ni orgasmos teletúbicos
atendiendo las bromas de Homero Simpson,
por favor no me hagas confeccionar
clavos con tus promesas,
reformular venenos con tu sombra
y silencios con tu nombre,
porque te amo.
pequeñas aves plomizas
con alas de acero,
me he revertido en llanto y pequeños signos
que ahora ato con pasadores morados,
la incertidumbre viene ultrajando mis agujas,
mis encomios y empresas.
Puedo verte ahí, riéndote de mis demonios,
acertando ramilletes extraterrenales sobre mis ojos
y encorvando mis respiraciones,
puedo verte ahí
desmantelando mi confianza
y estrellando toda mi hermosura
contra la aciaga palma de tus manos,
¿qué me falto darte?,
¿qué me retuve en los retazos de mis zapatos?,
¿qué me oculte en los banquetes
y los remolinos de cremas y sonrisas?,
ya ni siquiera me escucho,
soy como una lumbre ultrajada
rodando por los basurales de las esquinas
más miserables de esta maldita comuna
llamada ciudad de los reyes,
como los acordes incorrectos para caminar al infierno,
me han empezado a doler mis propias canciones,
mis propias esperanzas y todos mis sueños,
cada uno de ellos,
cada uno de mis malditos sueños.
Líneas y puntos
para expresar las carreteras más extraviadas
que descargan mis pestañas,
mis manitas, mis piececitos asfixiados
y los canales que destilan célebremente
el aroma de mi vida ausente,
ausente de señales, de abrazos divinos,
porque sí, le he pedido al niño dios
que baje y me acaricie las mejillas,
que baje y me abrace ahí,
mientras compunjo mis fallidas arquitecturas,
los ríos vertientes de mis cuencas televisivas,
las transparencias de mis brinquitos más míos,
cada humanidad, cada amor, cada canción,
las has destruido con tu desarme horario,
con abrirme las puertas y dejarme entrar para luego irte
y ahora debo devolverme a los sólidos,
a las espadas épicas
navegando los desiertos de prendas intimas
y media sucias bajo la cama,
no quiero destruirte,
no quiero esforzarte más sonrisas,
ni abrazos, ni orgasmos teletúbicos
atendiendo las bromas de Homero Simpson,
por favor no me hagas confeccionar
clavos con tus promesas,
reformular venenos con tu sombra
y silencios con tu nombre,
porque te amo.
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