David Adonay Morán Peña
Poeta recién llegado
Cuando yo la besaba y ella me besaba a mí,
No sentía que yo le mentía ni sentía que ella me mentía a mí
Parecía un amor de envida,
un amor de película o un romance que ni Shakespeare hubiera podido escribir.
Pero no se trataba de eso,
Se trataba de dos amantes que eran excelentes actores.
Pero que estos hijos de puta de creían sus propias mentiras
en que ambos estaban drogados por el afrodisiaco del sexo
ambos jugando a hacer el amor,
Yo miraba en ella amor pero su reflejo ante luz destallaba egoísmo
en mi sonrisa ella miraba sinceridad,
pero la realidad era que en las relaciones no existe la verdad
porque los dos éramos actores jugando con dos papeles asignados por los dioses.
No sentía que yo le mentía ni sentía que ella me mentía a mí
Parecía un amor de envida,
un amor de película o un romance que ni Shakespeare hubiera podido escribir.
Pero no se trataba de eso,
Se trataba de dos amantes que eran excelentes actores.
Pero que estos hijos de puta de creían sus propias mentiras
en que ambos estaban drogados por el afrodisiaco del sexo
ambos jugando a hacer el amor,
Yo miraba en ella amor pero su reflejo ante luz destallaba egoísmo
en mi sonrisa ella miraba sinceridad,
pero la realidad era que en las relaciones no existe la verdad
porque los dos éramos actores jugando con dos papeles asignados por los dioses.