Dos almas en un verso
He conocido, en un portal maravilloso,
de fama inconmutable ante el tiempo,
a gratísimas personas, y a una dama,
de versos tan prestos como hermosos.
Bondad de vuestro cavilar tan brioso
que deja sobre el pergamino impreso
el canto tenue de la noche en calma
que galopa poemas tan airosos.
"Mas creo que sus palabras son aladas,
y que hablar en tal sentido es justeza,
como decir que no hay vid sin pureza
en su bella poesía de alma encantada."
Con vuestra pluma se dibujan hadas
talladas con bondad y sutileza,
de vuestros labios brotan con presteza
las azucenas de blancura orladas.
¡Con cuánta facilidad me ha imbuido
del acento estentóreo de su entereza!
¡Estremecen sus cánticos a mis oídos
como musas que gravitan sin tristeza!."
Estas melancolías no hagan ruido
entre las notas llenas de pureza
que su trinar obliga la nobleza
en vuestro verso, hermoso, bien construido.
"Es cierto que la noche nunca avanza
sin el firme paso que la luna imprime.
Pues así mismo sus palabras oprimen
el estruendo de mi escozor y su danza."
Ilustre caballero, nuestra alianza
sellaremos con odas mientras gimen
los astros cual magnolias que redimen
nuestros versos, presea de confianza.
Philosophus
Ligia Calderón Romero
26 de enero, 2009