Carlos Clemente Olivares
Poeta recién llegado
Durante un instante caminamos a la par en la misma dirección,
tú me abrías tu corazón y te explayabas sin penas ni temor
y yo te dejaba entrar a través de la gruesa capa de indiferencia que recubre mi alma,
dándole cabida a un encuentro fortuito de pasiones sin sentidos y deseos incontenidos,
tú deseando de mi, algo que ni yo mismo he deseado en mi vida.
Sin siquiera imaginarlo, expusiste tu razón,
lanzaste un reto al aire y en celo respondí,
tu amor,
mi amor,
nuestra vida se forjo durante un instante como un sólido trozo de universo incomprendido,
mis seres,
tus seres
la razón despechada,
tu corazón.
Hoy en estos momentos escribo solitario y temeroso,
narrando ese encuentro que en instantes fugaces fue el mismísimo cielo,
narrando que no se a que desenlace llevara la unión desigual de dos entes que no deben estar juntos,
de pactar la vida cuando la muerte es lo que profesan,
cuando su vida fue guiada por otros para segur mientras se les sea concebido.
Tu razón, anhelo punzante sobre mi pecho,
mi razón, una daga que amenaza tus tallos espinados,
un conjunto de nubes, un ocaso en neblina que impide a la luz despedirse de mis ojos,
no sé, simplemente no sé.
Una locura albina,
una pasión de agua,
una locura plena llena de razones sin sentido y palabras a destiempo,
un a boca que calla, otra que habla sin lamentos,
instantes diminutos de momentos cumbre,
tu vida,
mi vida,
un hilo de agua que corre en nuestro viñero,
un pedazo de sol,
un segmento de vuelo,
la corona de estrellas que a diario fabrico para embellecer el cielo con tu rostro,
mi deseo esporádico de tenerte en mis brazos,
el rictus de dolor de mi rostro ansioso de ti.
Tu pecho erguido,
tu cabello,
la membrana entera que te cubre sigilosa de mis besos y mis caricias,
una razón alada que se esparce como perfume en nuestra morada,
un sueño diurno y una realidad nocturna que me sofoca,
que me pasma y que obliga a mi cuerpo a permanecer inmóvil en la obscuridad implorando tu regreso,
implorando que llegues alada y entres en mi ventana.
Para ser besos,
para vestirte de caricias,
para perfumar tu cuerpo con los jugos de la pasión en forma de extracto de vainilla,
para ser alado,
para ser tu piel y que tú seas mis labios,
para que nuestros cuerpos se agiten sin sigilo,
para que el mantra sea canción y la música tus gemidos que yo ahogo en besos,
porque quiero que el temblor que invade mi cuerpo este en sincronía con el movimiento del tuyo, restregándose con el mío,
porque quiero que en instantes no exista personalidad ni exista pasado.
Porque simplemente quiero que la noche nos cubra con su bóveda celeste pintada de lunares que tiritan incesantes.
No sé ni conozco mi destino y en insipiencia no deseo conocer el tuyo,
simplemente se que por las noches deseo una vez mas ser canción para entonar mi deseo y sofocar mi razón,
porque si hay algo de que yo tengo conciencia
y es que un día, una noche furtiva, tu vida dejara de ser parte de la mía
y la mía se borrara por siempre de la tuya como si nunca hubiese existido,
porque al final de los días nuestro encuentro convergerá en supernova
quemando todo lo que a nuestro paso hayamos creado,
esos enlaces instantáneos y perezosos que se convirtieron en llamado nocturno,
y esos códigos de honor que por instantes le dieron razón a nuestra cansada travesía por la vida.
Solo puedo decirte Adiós y Bienvenida, lanzar un beso al aire y decirte que pronto regreses.
tú me abrías tu corazón y te explayabas sin penas ni temor
y yo te dejaba entrar a través de la gruesa capa de indiferencia que recubre mi alma,
dándole cabida a un encuentro fortuito de pasiones sin sentidos y deseos incontenidos,
tú deseando de mi, algo que ni yo mismo he deseado en mi vida.
Sin siquiera imaginarlo, expusiste tu razón,
lanzaste un reto al aire y en celo respondí,
tu amor,
mi amor,
nuestra vida se forjo durante un instante como un sólido trozo de universo incomprendido,
mis seres,
tus seres
la razón despechada,
tu corazón.
Hoy en estos momentos escribo solitario y temeroso,
narrando ese encuentro que en instantes fugaces fue el mismísimo cielo,
narrando que no se a que desenlace llevara la unión desigual de dos entes que no deben estar juntos,
de pactar la vida cuando la muerte es lo que profesan,
cuando su vida fue guiada por otros para segur mientras se les sea concebido.
Tu razón, anhelo punzante sobre mi pecho,
mi razón, una daga que amenaza tus tallos espinados,
un conjunto de nubes, un ocaso en neblina que impide a la luz despedirse de mis ojos,
no sé, simplemente no sé.
Una locura albina,
una pasión de agua,
una locura plena llena de razones sin sentido y palabras a destiempo,
un a boca que calla, otra que habla sin lamentos,
instantes diminutos de momentos cumbre,
tu vida,
mi vida,
un hilo de agua que corre en nuestro viñero,
un pedazo de sol,
un segmento de vuelo,
la corona de estrellas que a diario fabrico para embellecer el cielo con tu rostro,
mi deseo esporádico de tenerte en mis brazos,
el rictus de dolor de mi rostro ansioso de ti.
Tu pecho erguido,
tu cabello,
la membrana entera que te cubre sigilosa de mis besos y mis caricias,
una razón alada que se esparce como perfume en nuestra morada,
un sueño diurno y una realidad nocturna que me sofoca,
que me pasma y que obliga a mi cuerpo a permanecer inmóvil en la obscuridad implorando tu regreso,
implorando que llegues alada y entres en mi ventana.
Para ser besos,
para vestirte de caricias,
para perfumar tu cuerpo con los jugos de la pasión en forma de extracto de vainilla,
para ser alado,
para ser tu piel y que tú seas mis labios,
para que nuestros cuerpos se agiten sin sigilo,
para que el mantra sea canción y la música tus gemidos que yo ahogo en besos,
porque quiero que el temblor que invade mi cuerpo este en sincronía con el movimiento del tuyo, restregándose con el mío,
porque quiero que en instantes no exista personalidad ni exista pasado.
Porque simplemente quiero que la noche nos cubra con su bóveda celeste pintada de lunares que tiritan incesantes.
No sé ni conozco mi destino y en insipiencia no deseo conocer el tuyo,
simplemente se que por las noches deseo una vez mas ser canción para entonar mi deseo y sofocar mi razón,
porque si hay algo de que yo tengo conciencia
y es que un día, una noche furtiva, tu vida dejara de ser parte de la mía
y la mía se borrara por siempre de la tuya como si nunca hubiese existido,
porque al final de los días nuestro encuentro convergerá en supernova
quemando todo lo que a nuestro paso hayamos creado,
esos enlaces instantáneos y perezosos que se convirtieron en llamado nocturno,
y esos códigos de honor que por instantes le dieron razón a nuestra cansada travesía por la vida.
Solo puedo decirte Adiós y Bienvenida, lanzar un beso al aire y decirte que pronto regreses.