"Azura"
Poeta recién llegado
Cuando dos almas vírgenes
funden sus tiempos,
rebasando los límites
de la naturaleza convencional;
no hay amor más castigado,
que el que lleno de fuego,
se tiende a apagar,
callando al corazón
por temor al qué dirán.
Cuando enmudece su lengua
y sus ojos viran sin parar,
la pasión se hace ambigua
y se comienza a desplomar;
no hay amor más confundido,
que el que envuelto en deseos
observa su cuerpo
y el que es su par
sin comprenderlo los demás.
Temiendo los ojos furiosos
que al son de la ira,
su amor pretenden borrar;
no hay amor más lastimero,
que el que voltea a los cielos
implorando piedad;
tornando la cara
hacia quien se ama,
por favor, ¡dejarles en paz!
Perdiendo su cristalina mirada
con las manos entrelazadas,
a cada azote la sangre brota,
a cada golpe la lágrima se acaba,
aun muerta la sangre al suelo se viene a unir;
no hay amor más lastimero,
que el que no se puede discutir,
que el que al desafiar la moral,
en ella encuentra su fin.
funden sus tiempos,
rebasando los límites
de la naturaleza convencional;
no hay amor más castigado,
que el que lleno de fuego,
se tiende a apagar,
callando al corazón
por temor al qué dirán.
Cuando enmudece su lengua
y sus ojos viran sin parar,
la pasión se hace ambigua
y se comienza a desplomar;
no hay amor más confundido,
que el que envuelto en deseos
observa su cuerpo
y el que es su par
sin comprenderlo los demás.
Temiendo los ojos furiosos
que al son de la ira,
su amor pretenden borrar;
no hay amor más lastimero,
que el que voltea a los cielos
implorando piedad;
tornando la cara
hacia quien se ama,
por favor, ¡dejarles en paz!
Perdiendo su cristalina mirada
con las manos entrelazadas,
a cada azote la sangre brota,
a cada golpe la lágrima se acaba,
aun muerta la sangre al suelo se viene a unir;
no hay amor más lastimero,
que el que no se puede discutir,
que el que al desafiar la moral,
en ella encuentra su fin.
Última edición: