edwinpaul
Poeta fiel al portal
Dos almas.
Seguirá siendo el rehén de su mirada trepidante,
prisionero en el presidio de su cuerpo,
se quedó todo su ser...
y sus deseos, se quedaron en el viento.
Asustado se quedó al saber de su partida,
la buscó en aquella isla
donde muchas veces,
cobijaron su pasión a escondidas.
Ahora camina absorto por la ruta que le lleva la vida,
degusta a solas el sabor de su sudor,
llega la noche,
y la luz de luna que se introduce en su aposento,
cree que es el derroche
del brillo de sus mejillas,
se inclina, y piensa, será que nunca se marchó,
que lo que vive es un sueño,
quiere despertar pero no puede,
de sus ansias...
quiere seguir siendo el dueño.
Llega el amanecer y es húmedo,
hace frío y a las justas respira,
se da cuenta que esto es todo una existencia
empieza su locura y bebe el vino de la mesa,
se rinde ante el retrato de su belleza,
bajo un brazo la botella,
y en su mano,
un trozo de pan,
camina hacia el campo del fin de los destinos,
siente que su cuerpo llega a él
a paso muy lento,
y escucha su voz decir,
mi amor... ambos estamos muertos.
Seguirá siendo el rehén de su mirada trepidante,
prisionero en el presidio de su cuerpo,
se quedó todo su ser...
y sus deseos, se quedaron en el viento.
Asustado se quedó al saber de su partida,
la buscó en aquella isla
donde muchas veces,
cobijaron su pasión a escondidas.
Ahora camina absorto por la ruta que le lleva la vida,
degusta a solas el sabor de su sudor,
llega la noche,
y la luz de luna que se introduce en su aposento,
cree que es el derroche
del brillo de sus mejillas,
se inclina, y piensa, será que nunca se marchó,
que lo que vive es un sueño,
quiere despertar pero no puede,
de sus ansias...
quiere seguir siendo el dueño.
Llega el amanecer y es húmedo,
hace frío y a las justas respira,
se da cuenta que esto es todo una existencia
empieza su locura y bebe el vino de la mesa,
se rinde ante el retrato de su belleza,
bajo un brazo la botella,
y en su mano,
un trozo de pan,
camina hacia el campo del fin de los destinos,
siente que su cuerpo llega a él
a paso muy lento,
y escucha su voz decir,
mi amor... ambos estamos muertos.
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