Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Dos amores
Siento un dolor en el centro,
un dolor por lo sufrido,
que sólo hace falta el lamento,
que demuestre los motivos.
Tengo entre pecho y espalda,
un tesoro escondido,
un puñal lo atraviesa dejándolo partido,
en dos mitades de un alma,
de rotas alas convertido,
por dos amores de plata,
en oro blanco ennegrecido.
Es un cáncer que medraba,
sin llave que ajustara,
en el cerrojo dividido.
A buen recaudo está esa alhaja,
con cadenas retenido,
y por momentos se relaja,
cuando se abre y sale herido,
como vena que sangrada,
desinflama el contenido.
un dolor por lo sufrido,
que sólo hace falta el lamento,
que demuestre los motivos.
Tengo entre pecho y espalda,
un tesoro escondido,
un puñal lo atraviesa dejándolo partido,
en dos mitades de un alma,
de rotas alas convertido,
por dos amores de plata,
en oro blanco ennegrecido.
Es un cáncer que medraba,
sin llave que ajustara,
en el cerrojo dividido.
A buen recaudo está esa alhaja,
con cadenas retenido,
y por momentos se relaja,
cuando se abre y sale herido,
como vena que sangrada,
desinflama el contenido.
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