Lilith
Poeta fiel al portal
Dios mio, no puedo imaginarmelo,
no puedo creer la suerte que tengo
ni que llegaría este momento,
esta fecha, este lugar, esto...
junto a tí.
Dos años, setecientos treinta y un días,
diecisiete mil quinientas cuarenta y cuatro horas juntos,
pensando cada momento en estar junto a tí
sin poder resistir en vivir
y no morir en el intento de ser feliz.
Aun rio recordando como nos conocimos,
típico sábado, típico bar, típica compañía,
tu y tu desdén, sin hacer caso omiso de los demás.
Nos acercamos, hablamos y... nos besamos.
Llamadas telefónicas nocturnas, sueños frustrados
por el miedo a ser un engaño, a ser una mentira más;
pero no, tu eras diferente, eras especial
y así has sido hasta ahora.
¿Te acuerdas como me pediste salir?
Qué forma mas absurda, internet y sus misterios,
pero cada dia lo agradezco, esas palabras escritas en mi pantalla,
sin expresión,
pero que volvieron loco mi pobre y herido corazón.
Pasaron los días, nos ibamos conociendo más,
como me sonrojaba cada vez que me acariciabas,
como me atraía tu voz sensual y magica,
como me dejaba usar por tus caricias y besos.
Como todos, llegaron momentos de risas,
pero también de llantos, riñas y maltratos al corazón.
¿Tal vez tu no eras e indicado, el único, el "mio"?
Pero como toda tormenta, llega la calma,
y de nuevo apareció la sonrisa en tus labios.
Y ahora, casi dos años juntos, setecientos treinta y un días,
diecisiete mil quinientas cuarenta y cuatro horas,
seguimos juntos, como nunca lo había hecho,
soñando cadá minuto con volverte a ver.
Y adoro a Dios por este regalo de su mano,
este ángel mandado del cielo para salvarme,
este demonio del infierno que me atormenta de amor,
gracias por estar junto a mi, mi corazón.
Este poema se le dedico a mi amor, Adrián. Gracias por estar junto a mí.
Te quiero.
no puedo creer la suerte que tengo
ni que llegaría este momento,
esta fecha, este lugar, esto...
junto a tí.
Dos años, setecientos treinta y un días,
diecisiete mil quinientas cuarenta y cuatro horas juntos,
pensando cada momento en estar junto a tí
sin poder resistir en vivir
y no morir en el intento de ser feliz.
Aun rio recordando como nos conocimos,
típico sábado, típico bar, típica compañía,
tu y tu desdén, sin hacer caso omiso de los demás.
Nos acercamos, hablamos y... nos besamos.
Llamadas telefónicas nocturnas, sueños frustrados
por el miedo a ser un engaño, a ser una mentira más;
pero no, tu eras diferente, eras especial
y así has sido hasta ahora.
¿Te acuerdas como me pediste salir?
Qué forma mas absurda, internet y sus misterios,
pero cada dia lo agradezco, esas palabras escritas en mi pantalla,
sin expresión,
pero que volvieron loco mi pobre y herido corazón.
Pasaron los días, nos ibamos conociendo más,
como me sonrojaba cada vez que me acariciabas,
como me atraía tu voz sensual y magica,
como me dejaba usar por tus caricias y besos.
Como todos, llegaron momentos de risas,
pero también de llantos, riñas y maltratos al corazón.
¿Tal vez tu no eras e indicado, el único, el "mio"?
Pero como toda tormenta, llega la calma,
y de nuevo apareció la sonrisa en tus labios.
Y ahora, casi dos años juntos, setecientos treinta y un días,
diecisiete mil quinientas cuarenta y cuatro horas,
seguimos juntos, como nunca lo había hecho,
soñando cadá minuto con volverte a ver.
Y adoro a Dios por este regalo de su mano,
este ángel mandado del cielo para salvarme,
este demonio del infierno que me atormenta de amor,
gracias por estar junto a mi, mi corazón.
Este poema se le dedico a mi amor, Adrián. Gracias por estar junto a mí.
Te quiero.