ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajó lento el manto de vino derramado
sobre la naturaleza artificial que se dice sin espina
A pocos pasos el final inconcluso de la esquina
entre el infinito llover de lo triste y lo mojado
La canción que me habías otorgado
conocedora de tu ausencia aún resuena
en la voz de un murmullo, de un motor o una sirena
actores y testigos del sueño malogrado
Revistas sin noticias y sin foto destacable
los charcos antes evitables y evitados por rutina
intrascendencias ante lo que ahora se termina
y fué costumbre en una vida más amable
Con los globos entreabiertos al adentro y al afuera
actualidades y recuerdos forman coro que no afina
destellos en lo incompleto de existir que determina
el fin del alma para que así el dolor ya muera
Escaparates y carteles hacen el llamado
reclamando que salga y me detenga en la banquina
mientras dos aspirinas disueltas en agua cristalina
vienen y me acercan de frente al otro lado
sobre la naturaleza artificial que se dice sin espina
A pocos pasos el final inconcluso de la esquina
entre el infinito llover de lo triste y lo mojado
La canción que me habías otorgado
conocedora de tu ausencia aún resuena
en la voz de un murmullo, de un motor o una sirena
actores y testigos del sueño malogrado
Revistas sin noticias y sin foto destacable
los charcos antes evitables y evitados por rutina
intrascendencias ante lo que ahora se termina
y fué costumbre en una vida más amable
Con los globos entreabiertos al adentro y al afuera
actualidades y recuerdos forman coro que no afina
destellos en lo incompleto de existir que determina
el fin del alma para que así el dolor ya muera
Escaparates y carteles hacen el llamado
reclamando que salga y me detenga en la banquina
mientras dos aspirinas disueltas en agua cristalina
vienen y me acercan de frente al otro lado
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