Gaita
Poeta recién llegado
bajo lluvia de cenizas, de fuego en realidad.
Las hélices amargan el silencio enrarecido: decrépita noche.
Intemperie, acecho húmedo de cartón;
nos hemos abandonado:
no somos quienes fuimos;
somos la deriva de un río
y soles de días que no vuelven.
El cielo está nublado, oscurecido,
la tormenta es un fulgor de voces de fragores de terror,
tronares de luces y estrepitosas chispas blancas.
Dos barquitos de papel bajo lluvia de tormenta de un verano en pena;
dos barquitos ahogados.
Las hélices amargan el silencio enrarecido: decrépita noche.
Intemperie, acecho húmedo de cartón;
nos hemos abandonado:
no somos quienes fuimos;
somos la deriva de un río
y soles de días que no vuelven.
El cielo está nublado, oscurecido,
la tormenta es un fulgor de voces de fragores de terror,
tronares de luces y estrepitosas chispas blancas.
Dos barquitos de papel bajo lluvia de tormenta de un verano en pena;
dos barquitos ahogados.