Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dos besos que saben a sal con labios apretados
una cama en estado de hospital
y mi insomnio bien fundamentado,
que se olvide el plan fiscal
de que no va a crecer el déficit de este marginado.
Dos besos que no encuentran destinatario
la cena es una mesa vacía en el ojo de un huracán,
toma dos sillas y siéntate a escuchar
lo triste que es no amar y desear ser amado.
Hubo una vez, una vez hubo un quizás ,
pero igual que los sueños se marchó a volar
y olvidé decirte que esta vez, esta vez olvidé decirte
que ya no quiero un beso
ni una caricia, no quiero nada de eso,
si te vi no me acuerdo que fuimos familia.
Anímate a bailar, separados a dos metros de las sombras
y deja brillar la esquina del piso que no cubre la alfombra,
perdí la cuenta de las veces que creí amarte de veras
y despues de un apagón al fin comprendí
que no todos los amores arden en la hoguera.
Dos besos que saben a sal, uno de buenos días
y otro que obsoleto te doy al trasnochar,
después de hacer infiernos en el cielo
estamos en medio de un funeral
y temo que de esta, amor, ya no nos reponemos.
Anímate que este baile ya casi va a terminar,
sigue con tu galán y yo sigo con el corazón
abierto a las heridas que no quieren cerrar
y que miran al vacío deseando un empujón.
Dos besos que saben a sal y a un amor que murió.
una cama en estado de hospital
y mi insomnio bien fundamentado,
que se olvide el plan fiscal
de que no va a crecer el déficit de este marginado.
Dos besos que no encuentran destinatario
la cena es una mesa vacía en el ojo de un huracán,
toma dos sillas y siéntate a escuchar
lo triste que es no amar y desear ser amado.
Hubo una vez, una vez hubo un quizás ,
pero igual que los sueños se marchó a volar
y olvidé decirte que esta vez, esta vez olvidé decirte
que ya no quiero un beso
ni una caricia, no quiero nada de eso,
si te vi no me acuerdo que fuimos familia.
Anímate a bailar, separados a dos metros de las sombras
y deja brillar la esquina del piso que no cubre la alfombra,
perdí la cuenta de las veces que creí amarte de veras
y despues de un apagón al fin comprendí
que no todos los amores arden en la hoguera.
Dos besos que saben a sal, uno de buenos días
y otro que obsoleto te doy al trasnochar,
después de hacer infiernos en el cielo
estamos en medio de un funeral
y temo que de esta, amor, ya no nos reponemos.
Anímate que este baile ya casi va a terminar,
sigue con tu galán y yo sigo con el corazón
abierto a las heridas que no quieren cerrar
y que miran al vacío deseando un empujón.
Dos besos que saben a sal y a un amor que murió.
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