Edgar Alan Le-Quesne
Poeta fiel al portal
Ni una sola gota de sangre caía,
de esos dos corazones ardientes
clavados se encontraban
con el oxido de aquellas espinas
la traición, el engaño y la mentira
fueron testigos de aquel adiós
y un corazón herido en busca del perdon
de esos dos corazones ardientes
clavados se encontraban
con el oxido de aquellas espinas
la traición, el engaño y la mentira
fueron testigos de aquel adiós
y un corazón herido en busca del perdon
Este poema esta dedicado a mis amigos Jessica y Luis!!!