Niña no me estés sentada
bajo sombra de chumbera,
o te llevaras clavada
espina fina y puntera.
Ponte a la sombra mi niña
de un pino piñonero,
bajo la parra en la viña
en que te dije te quiero.
Bajo la robusta encina
que da de comer al cerdo,
o en la arboleda vecina
en la que un beso recuerdo.
Ponte bajo la palmera
de dátil azucarado,
donde tu sonrisa fiera
me llevo a lo enamorado.
Vamos si no a la chopera,
donde tendimos la manta
y estuviste, larga espera,
de escucharte en mi garganta.
Donde unimos nuestra sangre
cortándonos las muñecas,
con un cristalito grande
hasta que quedaron secas.
Donde abrimos la sorpresa
de bañarnos en la alberca,
desnudos fresón y fresa
Nunca fuimos piel mas cerca.
Cuando la luna asomaba
y nos pillaba despiertos,
cada noche nos cantaba
feliz de vernos abiertos.
Las manos entrelazadas
nuestra promesa cumplida,
muñecas cicatrizadas
Fue nuestra única herida.
bajo sombra de chumbera,
o te llevaras clavada
espina fina y puntera.
Ponte a la sombra mi niña
de un pino piñonero,
bajo la parra en la viña
en que te dije te quiero.
Bajo la robusta encina
que da de comer al cerdo,
o en la arboleda vecina
en la que un beso recuerdo.
Ponte bajo la palmera
de dátil azucarado,
donde tu sonrisa fiera
me llevo a lo enamorado.
Vamos si no a la chopera,
donde tendimos la manta
y estuviste, larga espera,
de escucharte en mi garganta.
Donde unimos nuestra sangre
cortándonos las muñecas,
con un cristalito grande
hasta que quedaron secas.
Donde abrimos la sorpresa
de bañarnos en la alberca,
desnudos fresón y fresa
Nunca fuimos piel mas cerca.
Cuando la luna asomaba
y nos pillaba despiertos,
cada noche nos cantaba
feliz de vernos abiertos.
Las manos entrelazadas
nuestra promesa cumplida,
muñecas cicatrizadas
Fue nuestra única herida.
::