sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dos inspiraciones
alertadas de un amor
pero una boca que refleja
sus labios
sin el amor
correspondido.
Amor que cae bajo una nube de estrellas,
que se caracteriza en que un amor necesita a otro amor.
Un lazo roto,
que se consume en otro que arde en deseos,
por eso las letras dejan correr su tinta
por el corazón que quiere guiar a los besos
para que no caigan en un verso roto.
Dos amores que se quieren
pero solo uno puede llegar a la cima
a ese grado de melodía
que caracteriza la luz divina.
Sellados los tiempos,
por una voz que quiere consumirse en dos
solo una tendrá la razón
entre los deseos,
así será como nazca la noche
en la mañana,
así es como los deseos quieren atraer la fuerza,
la luz de ese sol de pétalos
para decidir donde esta el alma de los sueños,
así hasta llevar a su corazón a los deseos,
dos amores que necesitan la lágrima de la realidad
para comprender todo lo que se marca
en el fuego de su piel
así hasta llegar a la brisa del ritmo
esa que solo elegirá una carta en la madrugada
así hasta llevar su magia
a unos labios
porque los otros son vapores
que nacen en el silencio de una inspiración,
que arma su amor
pero no pierde otro,
solo con el corazón sabrá Dios
que es lo que reposa en el interior,
ese que alivia los dolores hasta darse la razón,
de un mundo de amor
de tres bocas que calman su sello de ardor,
que quieren tener la verdad en todo su esplendor
así hasta nadar en la fibra de un
atento corazón.