poetaindagador
Poeta recién llegado
Debajo de la oscuridad de una sábana
dos manos se encuentran y se conocen.
Es el comienzo de algo eterno.
Las manos se tocan y se entienden,
se acarician suavemente.
Horas pasan y no se separan,
son dos polos que se atraen.
Su unión se vuelve eterna en un instante,
para estar juntos de la mano para siempre.
Dos manos se encuentran y se entienden.
Se funden lentamente en el ardor de un joven amor.
Se desean pero se contienen, no quieren perderse.
El tiempo no detiene su unión permanente.
Dos manos se encuentran y se elevan para siempre.
Sobre el mar y sobre el cielo, brillan suavemente,
como el sol en el oeste cuando desaparece.
Esas dos manos tan reales son el mismo sol
y todo lo que él contiene.
Dos manos se entretienen, debajo de una sábana en la oscuridad.
El tiempo pasará y el destino las separará,
pero ellas saben que siempre serán una sola mano
que siente y resiste, ese eterno primer amor.
Dos manos se sostienen y entre ellas creen
que su calor no es sólo fricción, tampoco unión
es el metal blindado que defiende a sus corazones
de los fuegos helados que intentan separarlos.
Pero es imposible destrozar lo que esas manos han creado.
Un campo de fuerza imantado,
un destello dorado, cegador.
Que contiene todo lo imaginado
por nuestros seres en amor.
Debajo de la oscuridad de una sábana,
dos manos se acarician suavemente,
y en la intensidad de su calor saben
que vivirán para siempre.
dos manos se encuentran y se conocen.
Es el comienzo de algo eterno.
Las manos se tocan y se entienden,
se acarician suavemente.
Horas pasan y no se separan,
son dos polos que se atraen.
Su unión se vuelve eterna en un instante,
para estar juntos de la mano para siempre.
Dos manos se encuentran y se entienden.
Se funden lentamente en el ardor de un joven amor.
Se desean pero se contienen, no quieren perderse.
El tiempo no detiene su unión permanente.
Dos manos se encuentran y se elevan para siempre.
Sobre el mar y sobre el cielo, brillan suavemente,
como el sol en el oeste cuando desaparece.
Esas dos manos tan reales son el mismo sol
y todo lo que él contiene.
Dos manos se entretienen, debajo de una sábana en la oscuridad.
El tiempo pasará y el destino las separará,
pero ellas saben que siempre serán una sola mano
que siente y resiste, ese eterno primer amor.
Dos manos se sostienen y entre ellas creen
que su calor no es sólo fricción, tampoco unión
es el metal blindado que defiende a sus corazones
de los fuegos helados que intentan separarlos.
Pero es imposible destrozar lo que esas manos han creado.
Un campo de fuerza imantado,
un destello dorado, cegador.
Que contiene todo lo imaginado
por nuestros seres en amor.
Debajo de la oscuridad de una sábana,
dos manos se acarician suavemente,
y en la intensidad de su calor saben
que vivirán para siempre.