Cuanto te quise
Sin saber lo que implicaba,
Tan ignorante de los sentidos
Que tu presencia alentaba.
Qué luz entró por mi frente
Y que desde allí se asentó,
Sin apenas notarlo,
En mi naturaleza
Frágil, vulnerable,
Casi atormentada.
Cuánto te amé
Sin conocer
Como se deletreaban las palabras
Que describían
La sed de mi espíritu,
De la agitación que subía,
Trémula, por mi garganta.
Cómo me sentí águila,
Que sin poder volar,
Quiso alcanzar
Las cumbres más escarpadas;
Leona agazapada
En la salvaje jungla
Esperando saltar
Sobre la presa deseada.
Cómo pude esperar
Que la dicha pudiera
Mi mano agarrar,
Si la suerte,
Pájaro errante,
Siempre me evitó
Como marcada
Por una maldición gitana.
Pero te quise, te quise,
Y esa fue mi rebelión
Contra lo que mi sensatez dictaba,
Luchando contra la voz
Que en mi interior
Me advertía
Que todo se estrellaría
Contra las acantilados de la verdad,
Desnuda, evidente,
De que éramos dos mitades
Que no encajaban
En la misma superficie.
Sin saber lo que implicaba,
Tan ignorante de los sentidos
Que tu presencia alentaba.
Qué luz entró por mi frente
Y que desde allí se asentó,
Sin apenas notarlo,
En mi naturaleza
Frágil, vulnerable,
Casi atormentada.
Cuánto te amé
Sin conocer
Como se deletreaban las palabras
Que describían
La sed de mi espíritu,
De la agitación que subía,
Trémula, por mi garganta.
Cómo me sentí águila,
Que sin poder volar,
Quiso alcanzar
Las cumbres más escarpadas;
Leona agazapada
En la salvaje jungla
Esperando saltar
Sobre la presa deseada.
Cómo pude esperar
Que la dicha pudiera
Mi mano agarrar,
Si la suerte,
Pájaro errante,
Siempre me evitó
Como marcada
Por una maldición gitana.
Pero te quise, te quise,
Y esa fue mi rebelión
Contra lo que mi sensatez dictaba,
Luchando contra la voz
Que en mi interior
Me advertía
Que todo se estrellaría
Contra las acantilados de la verdad,
Desnuda, evidente,
De que éramos dos mitades
Que no encajaban
En la misma superficie.