deyraidanvic
Poeta adicto al portal
Cerca de la estacion de Santa Teresa
esperando el paso del tren
se instalaban dos guapetones pajaritos
como salidos de Internet
Uno vestido de rojo ¡cuan cardenalito es!
de facciones finas y delicadas
lleva capa, pero no lleva espada,
El otro bien vestido ¡cuan ave acusador es!
porte atletico y presumido
si lo ves hoy, no lo ves despues.
Las feminas enamoradas
se ponian palidas y sonrosadas
al verlos subir al tren,
pero los jovenes guapetones
ni las veian, ni les paraban.
Los pajaritos guapetones
apuran el paso al final del tren,
como una pareja enamorada
pasan las horas y no se ven
Todos pendiente de los pajaritos
que al final tienen un festin,
y solo se les escuchaba
quitate la capa y toma mi espada
grita bien duro ¡pues te voy a herir!
La gente se acumulaba
a ver el final de ese desliz,
y el pajaro cardenalito
entonaba un canto que decia asi: MEMENEO, MEMENEO
el pajaro acusador cantaba: yacabe, yacabe.
y entre esos dos cantos se escucha
el silbido del tren anunciando la parada,
y la gente murmuraba
¡ que vida es esa cochinada!
esperando el paso del tren
se instalaban dos guapetones pajaritos
como salidos de Internet
Uno vestido de rojo ¡cuan cardenalito es!
de facciones finas y delicadas
lleva capa, pero no lleva espada,
El otro bien vestido ¡cuan ave acusador es!
porte atletico y presumido
si lo ves hoy, no lo ves despues.
Las feminas enamoradas
se ponian palidas y sonrosadas
al verlos subir al tren,
pero los jovenes guapetones
ni las veian, ni les paraban.
Los pajaritos guapetones
apuran el paso al final del tren,
como una pareja enamorada
pasan las horas y no se ven
Todos pendiente de los pajaritos
que al final tienen un festin,
y solo se les escuchaba
quitate la capa y toma mi espada
grita bien duro ¡pues te voy a herir!
La gente se acumulaba
a ver el final de ese desliz,
y el pajaro cardenalito
entonaba un canto que decia asi: MEMENEO, MEMENEO
el pajaro acusador cantaba: yacabe, yacabe.
y entre esos dos cantos se escucha
el silbido del tren anunciando la parada,
y la gente murmuraba
¡ que vida es esa cochinada!