Dos veces

Kazor

Poeta adicto al portal
La he visto dos veces.

Con carne en los ojos,

los pies despegados de la nada

y con sus manos palpando la incertidumbre de esa estación de tren.


Recuerdo los pálpitos y las náuseas que tuve

al verla pasar a mi lado.

"Todo va como la seda"-pensé.

La mentira siempre ha sido la conjugación preferida de los cobardes.

Aun así, conseguir mirarla a los ojos, ver su luz, sentir su perfume,

para mí

ya fue una victoria.


Y ver como desaparecía una dulce derrota,

de esas derrotas que dejan la sangre marchita por el suelo,

que no provocan ruido al caer la materia.

De esas derrotas que nadie ha tenido.


Como dije antes, la vi dos veces.

Una fue al llegar y la otra al despedirse.

Eran una, pero parecía dos.

Una belleza que llega y lo fulmina todo

y al irse solo deja almas y corazones rotos.


La he visto dos veces y,

(acabe destrozado)

pagaría por volver a verla.

Aunque duela después,

aunque llore como un dios llora su maldición,

volvería a verla una vez más.


Tan solo una vez,

eso significaría que tan solo la he visto llegar

y que jamás la veré despedirse.
 
La he visto dos veces.

Con carne en los ojos,

los pies despegados de la nada

y con sus manos palpando la incertidumbre de esa estación de tren.


Recuerdo los pálpitos y las náuseas que tuve

al verla pasar a mi lado.

"Todo va como la seda"-pensé.

La mentira siempre ha sido la conjugación preferida de los cobardes.

Aun así, conseguir mirarla a los ojos, ver su luz, sentir su perfume,

para mí

ya fue una victoria.


Y ver como desaparecía una dulce derrota,

de esas derrotas que dejan la sangre marchita por el suelo,

que no provocan ruido al caer la materia.

De esas derrotas que nadie ha tenido.


Como dije antes, la vi dos veces.

Una fue al llegar y la otra al despedirse.

Eran una, pero parecía dos.

Una belleza que llega y lo fulmina todo

y al irse solo deja almas y corazones rotos.


La he visto dos veces y,

(acabe destrozado)

pagaría por volver a verla.

Aunque duela después,

aunque llore como un dios llora su maldición,

volvería a verla una vez más.


Tan solo una vez,

eso significaría que tan solo la he visto llegar

y que jamás la veré despedirse.
A MI ME OCURRIÓ ALGO PARECIDO Y ME ENCONTRÉ CON UNA PERSONA QUE ME GUSTABA MUCHÍSIMO Y CUANDO NOS ENCONTRAMOS HABLAMOS Y AL DESPEDIRNOS ME LLENO UNA NOSTALGIA TAN GRANDE... UN GUSTO LEERTE.
 
La he visto dos veces.

Con carne en los ojos,

los pies despegados de la nada

y con sus manos palpando la incertidumbre de esa estación de tren.


Recuerdo los pálpitos y las náuseas que tuve

al verla pasar a mi lado.

"Todo va como la seda"-pensé.

La mentira siempre ha sido la conjugación preferida de los cobardes.

Aun así, conseguir mirarla a los ojos, ver su luz, sentir su perfume,

para mí

ya fue una victoria.


Y ver como desaparecía una dulce derrota,

de esas derrotas que dejan la sangre marchita por el suelo,

que no provocan ruido al caer la materia.

De esas derrotas que nadie ha tenido.


Como dije antes, la vi dos veces.

Una fue al llegar y la otra al despedirse.

Eran una, pero parecía dos.

Una belleza que llega y lo fulmina todo

y al irse solo deja almas y corazones rotos.


La he visto dos veces y,

(acabe destrozado)

pagaría por volver a verla.

Aunque duela después,

aunque llore como un dios llora su maldición,

volvería a verla una vez más.


Tan solo una vez,

eso significaría que tan solo la he visto llegar

y que jamás la veré despedirse.
Bello poema que navega entre el amor y el desamor, muy bien escrito, me gustó mucho amigo Kazor. Un saludo. Paco.
 

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